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viernes, 14 de agosto de 2026

Trayecto Igualada - Mulhouse

 

Como es bien sabido, cruzar Francia resulta un esfuerzo económico importante. Con este post intento proponer alternativas para paliarlo, ahorrando sustancialmente el gasto en peajes sin que ello suponga un desvió en km y tiempo excesivamente importante.

Vamos a mostrar las instrucciones de una ruta que nos permite múltiples destinos. En este caso, aprovechando la gratuidad actual de la autopista AP-7, nos dirigirnos directamente hacia la Jonquera por la autovía A-2 hasta la variante del Papiol, donde cogeremos la AP-7 dirección Francia. Si esquivamos las horas de máxima afluencia, esta es la vía más rápida y directa para poner rumbo a Francia por la costa. El hecho de esquivar las horas conflictivas nos permitirá también ahorrarnos las largas colas que se forman a la entrada a Francia en la barrera de peaje de Le Bolou.

Una vez de lleno en la autopista francesa A6, no queda otro remedio más que avanzar km hasta Lyon de manera ininterrumpida, pues no hay alternativas que compensen de forma eficiente. Al aproximarnos a Lyon, encontraremos una barrera de peaje, de manera que la circunvalación de esta capital francesa es por vías rápidas gratuitas. A partir de este punto es en el que proponemos una alternativa por carreteras nacionales las cuales solo cruzan unas pocas poblaciones y en muchos tramos disfrutamos de rectas y de carriles dobles que facilitan la conducción y adelantamientos.

Cuando nos adentramos por la autopista A7 a Lyon, poco después de cruzar por puente en dos ocasiones el río Isere, encontramos la salida dirección Strasburg, siguiendo las ruta E-15 dirección la autopista A46. La identificaremos perfectamente porque una vez tomado este desvío encontramos una subida importante que nos exige utilizar una buena dosis de potencia del vehículo para mantener la velocidad. Seguiremos por esta vía rápida circunvalando la capital francesa. La denominación de A46 derivará en la N346, aunque el formato de vía rápida no cambiará. Es fácilmente identificable porque seguimos la ruta propuesta E15.

Durante el trayecto de circunvalación identificaremos fácilmente el imponente Estadio de futbol del equipo Olimpic de Lyon. Es poco después donde deberemos estar atentos para tomar un desvío. En la confluencia de las autopistas A46 y A42, nosotros deberemos tomar la salida dirección Bourg-en-Bresse por la A42. Como referencia, podemos ir orientándonos siempre en dirección Strasburg.

Una vez superado este tramo, ya saldremos de Lyon. Esta autopista se transformará próximamente en la A-40. Seguiremos dirección Strasburg hasta rodear la ciudad e Bourg-en Bresse, donde deberemos estar atentos para tomar la salida 6, que es la que nos conducirá hacia nuestra alternativa para evitar los peajes que nos queden hasta Besançon. Con esta alternativa podemos llegar a conseguir un ahorro estimado de 21€ para vehículos de Clase 1 y de unos 32€  para vehículos de Clase 2. El trayecto se acortará en unos 40km en sobre cualquiera de las opciones de autopista posibles, bien sea por la A6 dirección Beaune o por la A39 dirección Dole, y el incremento de tiempo de conducción será de unos 40 minutos, en función del trafico de camiones que podamos encontrar.

Como decíamos, en la salida 6 nos pondremos rumbo a Lons-le-Saunier. A partir de aquí, empezaremos por un tramo de Nacionales un poco más lento, con múltiples rotondas y algún paso interurbano, pero en poco rato ya encontraremos vías rápidas que nos aproximaran a esta población, rodeándola sin necesidad de tener que cruzarla y ralentizar nuestro avance. En todo momento evitaremos los desvíos propuestos durante este camino para dirigirnos hacia la próxima autopista A39. Nuestro siguiente rumbo será Poligny y a continuación Besançon. Al aproximarnos a Besançon, tenemos la alternativa de ir a buscar la autopista sin necesidad de cruzar esta población, o la de cruzarla y alargar hasta la población de Marchaux, donde ya nos volveríamos a incorporar de vuelta a la autopista A-36 en dirección Mulhouse sin salirnos de esta vía.

Con esta alternativa, otra ventaja que se nos presenta es la de poder repostar en poblaciones con gasolineras de bajo coste, con lo que el ahorro del precio de combustible también puede ser importante. También nos permitirá hacer parada en sitios mucho más tranquilos y agradables, que no en las áreas de autopista, bien sea para comer o para buscar algún emplazamiento para pernoctar.


jueves, 6 de agosto de 2026

Librería Empik

Cracovia - Polonia

En pleno Rynek Główny, la inmensa Plaza del Mercado que desde hace siglos constituye el corazón de la ciudad, se encuentra la librería Empik, en el número 23; una de las grandes cadenas culturales de Polonia. Desde fuera, con sus escaparates y su aspecto contemporáneo, podría pasar desapercibida entre los edificios históricos de la plaza. Pero basta conocer un poco la historia de esta dirección para comprender que estamos ante un lugar muy especial.

Su historia se remonta a 1610, cuando Franciszek Jakub Mercenich, originario de Colonia, abrió su librería en este lugar. El dato resulta especialmente llamativo si se tiene en cuenta que estamos hablando de una época en la que los libros eran objetos mucho más escasos y caros que en la actualidad.

Durante los siglos siguientes, el local fue cambiando de propietarios y de funciones. Sin embargo, la actividad librera acabaría convirtiendo este número del Rynek en una referencia para la vida cultural de la ciudad.

Uno de los nombres fundamentales de esta historia es Gebethner i Wolff, una de las grandes empresas editoriales y libreras de Polonia. Su establecimiento en Cracovia llegó a adquirir tal importancia que durante décadas el local fue conocido sencillamente como la librería Gebethner.

No era únicamente un comercio. Era un punto de encuentro para lectores, escritores e intelectuales y uno de los lugares donde se podía acceder a buena parte de la producción editorial polaca.

La importancia cultural del establecimiento llegó hasta tal punto que el escritor mexicano Carlos Fuentes, durante una visita a Cracovia, lo definió como una “catedral del libro”.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el establecimiento dejó de funcionar como librería polaca y pasó a manos alemanas. Después de la guerra, la actividad librera regresó al local, aunque el sistema editorial y comercial polaco había cambiado por completo.

En la época comunista, la librería pasó a formar parte de Dom Książki, la red estatal de distribución de libros. Más adelante, ya después de la caída del comunismo, el establecimiento fue ocupado por Matras, otra importante cadena de librerías polaca.

Matras permaneció en el local hasta 2017. Después de varios años de transformaciones, llegó Empik.


El origen de Empik: mucho más que una cadena de librerías

La historia de Empik merece también una mención aparte. La empresa actual procede de los antiguos Kluby Międzynarodowej Prasy i Książki, conocidos como KMPiK, una red de establecimientos culturales que comenzó a desarrollarse en la Polonia de la posguerra. Los KMPiK no eran exactamente librerías como las conocemos hoy. Eran una mezcla de librería, quiosco internacional, sala de lectura, cafetería y centro cultural. Su importancia fue especialmente grande durante la época comunista. En un país sometido a fuertes restricciones sobre la circulación de información, estos establecimientos ofrecían acceso a prensa y publicaciones extranjeras y se convirtieron en lugares donde se podía tener contacto con idiomas, culturas e ideas procedentes de otros países. También acogían exposiciones, encuentros con escritores, conciertos y cursos de idiomas. De ahí que muchas personas los recuerden como una auténtica “ventana al mundo”.

La transformación de aquellos antiguos KMPiK en el actual Empik explica por qué la marca sigue teniendo en Polonia una relación que va mucho más allá de la venta de libros.

La librería consta de tres secciones. La primera es un espacio de venta: altas estanterías repletas de libros y cajas. Pero tras atravesar el pasillo, también lleno de literatura, el lector se transporta al mundo literario. Hay dos salas de lectura: una que lleva el nombre de Wisława Szymborska y la otra, el de Czesław Miłosz. No son nombres escogidos al azar. Szymborska vivió buena parte de su vida en Cracovia y convirtió la ciudad en uno de los escenarios fundamentales de su vida literaria. Miłosz, aunque nacido en la actual Lituania, también mantuvo una relación profunda con Cracovia y terminó viviendo allí durante sus últimos años. Ambos fueron galardonados con el Premio Nobel de Literatura: Szymborska en 1996 y Miłosz en 1980.

Las salas que llevan sus nombres funcionan casi como pequeñas habitaciones dedicadas a la memoria. Hay fotografías, libros y objetos relacionados con los escritores, pero también una sensación diferente a la de una librería convencional: aquí se invita al visitante a detenerse, sentarse, mirar y leer.

Y eso resulta especialmente apropiado en una ciudad que pertenece a la red de Ciudades de la Literatura de la UNESCO.

Una de las particularidades más llamativas del espacio son también sus enormes murales. Con unos 30 metros de longitud, representan a más de treinta escritores y escritoras relacionados con la ciudad. La intención es bastante clara: convertir una visita a la librería en un recorrido por la historia literaria de Cracovia.

 

www.empik.com
Rynek Główny 23
31-008 Cracovia - Polonia

Stary Kleparz

Cracovia - Polonia

A pocos minutos caminando del casco histórico de Cracovia se encuentra un lugar que, a primera vista, puede parecer un mercado más. Sin embargo, Stary Kleparz es mucho más que un conjunto de puestos de frutas, verduras y productos locales. Es uno de esos rincones donde todavía se puede observar el día a día de los habitantes de la ciudad y descubrir una Cracovia mucho más auténtica, alejada de los lugares más turísticos.

Stary Kleparz se encuentra al norte del casco antiguo, muy cerca de la Barbacana y de Planty. De hecho, basta con caminar unos minutos desde la Plaza del Mercado para encontrarnos con un ambiente completamente diferente: puestos llenos de color, vendedores ofreciendo sus productos, vecinos haciendo la compra y aromas que cambian según la época del año.

Una de las grandes curiosidades de Stary Kleparz es precisamente su antigüedad. El mercado está relacionado con el antiguo asentamiento de Kleparz, que durante siglos fue una población independiente situada junto a Cracovia. El comercio en esta zona tiene sus raíces en la Edad Media y, en 1366, el rey Casimiro III concedió a Kleparz derechos de ciudad y privilegios comerciales. Con el paso de los siglos, Kleparz terminó incorporándose a Cracovia, pero su tradición comercial permaneció. En el siglo XIX, la antigua plaza se dividió en dos espacios: la parte oriental se convirtió en la actual Plaza Matejko, mientras que la zona occidental conservó su función comercial y dio lugar al Stary Kleparz que conocemos hoy.

Una de las mejores cosas del mercado es que no existe una única temporada para visitarlo. Cada época del año tiene sus propios colores, olores y productos.

En los puestos podemos encontrar frutas y verduras frescas, quesos, productos lácteos, carnes, embutidos, pescado, pan, especias, hierbas aromáticas y flores. Muchos de estos productos proceden de agricultores y productores de la región. También hay productos de otros lugares del mundo, por lo que junto a alimentos típicamente polacos podemos encontrarnos con frutas exóticas y productos mucho menos habituales.

Uno de los productos que merece la pena buscar es el oscypek, un queso ahumado tradicional elaborado con leche de oveja y originario de la región de los montes Tatra. También podemos encontrar diferentes tipos de embutidos y panes polacos.

Y si visitamos el mercado durante el otoño, la experiencia cambia por completo. Los puestos se llenan de setas silvestres, entre ellas rebozuelos y boletus, además de otros productos propios de la temporada. En primavera aparecen verduras y hierbas frescas, mientras que durante el verano las frutas llenan los puestos de color.


Rynek Kleparski 20
31-150 Cracovia - Polonia




jueves, 30 de julio de 2026

Tajne Komplety

Wrocław - Polonia

Tajne Komplety es una librería y cafetería independiente situada en pleno centro histórico de Wrocław, a apenas unos metros de la Plaza del Mercado, en el pequeño pasaje llamado Przejście Garncarskie. Y aunque desde fuera puede parecer simplemente una librería más, en realidad es uno de esos lugares que forman parte de la vida cultural de la ciudad. Abrió en 2010 con una idea bastante sencilla: crear un espacio donde la gente pudiera sentarse tranquilamente a tomar un café, hojear un libro y quedarse el tiempo que quisiera, sin la sensación de estar simplemente en una tienda.


El nombre, Tajne Komplety, podría traducirse aproximadamente como “completos secretos” o “conjuntos secretos”, y tiene un aire bastante curioso. Pero lo importante es que la filosofía del lugar está muy relacionada con la idea de una librería independiente: aquí los libros no están elegidos simplemente porque sean los más vendidos, sino que existe una selección hecha por personas que conocen y aman la literatura. Por eso podemos encontrar novelas, poesía, libros de arte, humanidades, ciencias sociales, literatura infantil y también bastantes títulos que normalmente no encontramos en las grandes cadenas.

Al entrar, una de las primeras cosas que llama la atención es precisamente el ambiente. Las estanterías están llenas de libros y el espacio mezcla la librería con una pequeña cafetería. Puedes sentarte con un café italiano, un té o algo dulce mientras lees o simplemente observas el movimiento del lugar. La idea es que no tengas que elegir entre comprar un libro o tomar un café: aquí ambas cosas forman parte de la misma experiencia.

Actualmente la librería cuenta con alrededor de 9.000 títulos y también tiene libros en otros idiomas, especialmente en inglés y alemán, además de una selección en ucraniano. También encontramos vinilos y CD, algo que encaja bastante bien con la filosofía del lugar, porque aquí la literatura se entiende como parte de una cultura mucho más amplia.

Pero quizá lo más interesante es que Tajne Komplety no funciona únicamente como librería. Es también un pequeño centro cultural. A lo largo del año organiza alrededor de un centenar de actividades: presentaciones de libros, encuentros con escritores, talleres, debates, conciertos y diferentes eventos relacionados con la literatura y la cultura. Por eso es bastante habitual que alguien entre aquí simplemente para comprar un libro y termine encontrándose con una presentación o una actividad.

Hay además una tradición bastante curiosa llamada bookcrossing, que consiste en traer un libro que ya has leído y llevarte otro. Es una idea muy sencilla, pero refleja bastante bien el espíritu del lugar: los libros no se consideran solamente objetos que se compran y se venden, sino algo que circula entre las personas.

Tajne Komplety también está relacionado con la Fundación Tymoteusz Karpowicz, que lleva el nombre de uno de los poetas de vanguardia más importantes vinculados a Wrocław. La fundación trabaja en diferentes proyectos relacionados con la literatura y la cultura, y la librería forma parte de esa idea de crear una comunidad alrededor de los libros.

Y quizá lo más especial de este sitio sea precisamente su ubicación. Estamos en pleno centro de Wrocław, a unos cien metros de la Plaza del Mercado, uno de los lugares más turísticos y concurridos de la ciudad, pero al entrar en este pequeño pasaje parece que nos alejamos completamente del ruido de la plaza. Es un espacio más tranquilo, lleno de libros, café y conversaciones.

 

www.tajnekomplety.pl
Przejście Garncarskie 2
50-107 Wrocław, Polonia

 

Hala Targowa

Wrocław - Polonia

Cuando llegamos a la Hala Targowa de Wrocław, nos encontramos ante uno de los edificios más curiosos de la ciudad. A primera vista puede parecer una especie de fortaleza o incluso una iglesia, por sus grandes muros de ladrillo, sus torres y sus enormes ventanales. Sin embargo, estamos ante un mercado, y lo interesante es que lleva cumpliendo esta función desde hace más de cien años. La Hala Targowa, que significa literalmente “mercado cubierto”, abrió sus puertas en 1908, cuando Wrocław todavía se llamaba Breslau y pertenecía al Imperio alemán.

A comienzos del siglo XX, Breslau estaba creciendo muchísimo y los mercados al aire libre ya no eran suficientes para una ciudad de ese tamaño. Además, había problemas relacionados con la higiene y con la conservación de los alimentos. Por eso las autoridades decidieron construir grandes mercados cubiertos donde los comerciantes pudieran trabajar durante todo el año, protegidos de la lluvia, el frío y la nieve. Se construyeron dos grandes mercados, y este de la calle Piaskowa es el único que ha llegado hasta nuestros días.

Lo curioso es que, aunque hoy lo vemos como un edificio histórico, en el momento de su construcción era un edificio tremendamente moderno. La estructura interior está formada por enormes arcos de hormigón armado que permiten crear un espacio muy amplio y abierto, prácticamente sin columnas que dificulten la circulación. Hay que imaginar que a principios del siglo XX el uso de este tipo de estructuras era todavía bastante novedoso. Por eso la Hala representa muy bien ese momento en el que la arquitectura estaba empezando a combinar las nuevas tecnologías industriales con estilos arquitectónicos más tradicionales.

Y precisamente por eso, si entramos dentro, merece la pena levantar la mirada. El interior es probablemente la parte más espectacular del edificio. Los enormes arcos se repiten a lo largo de la nave y crean una sensación casi de catedral. De hecho, hay visitantes que cuando entran por primera vez se sorprenden porque esperan encontrarse simplemente con un mercado y se encuentran con un espacio que recuerda mucho más a una gran estación, una iglesia o una construcción industrial monumental.

El aspecto exterior tampoco es casual. Antes de que se construyera la Hala, en este lugar existía el llamado Arsenal Piaskowy, un edificio histórico que había servido como arsenal. Cuando se decidió construir el mercado, aquel edificio fue demolido, pero algunos elementos se conservaron y se incorporaron a la nueva construcción. Si nos fijamos en la fachada podemos encontrar, por ejemplo, unas grandes bolas de piedra que pertenecían al antiguo arsenal. Es un detalle pequeño, pero sirve para recordar que la historia del lugar es mucho más antigua que la propia Hala.

También podemos encontrar elementos decorativos que representan escenas relacionadas con la actividad del mercado. Uno de los más curiosos es una escultura de una vendedora que aparece protegida con un paraguas, como si estuviera intentando resguardarse del mal tiempo. Y esto tiene bastante sentido, porque precisamente uno de los objetivos de construir la Hala era acabar con los inconvenientes de los antiguos mercados al aire libre. Es como si la propia fachada nos estuviera contando por qué se construyó el edificio.

Una vez dentro, sin embargo, toda esa arquitectura monumental queda mezclada con algo mucho más cotidiano: la vida de un mercado. Aquí podemos encontrar frutas, verduras, carne, embutidos, pescado, pan, dulces, flores y muchos otros productos. También hay pequeños comercios y lugares donde comer o tomar algo. Durante décadas han existido además negocios tradicionales y pequeños servicios, como zapateros, relojeros o peluquerías. Por eso la Hala no es simplemente un monumento que visitamos para hacer fotografías, sino un lugar que continúa teniendo una función real dentro de la ciudad.

Y eso es precisamente una de las cosas que hacen especial a este edificio. En muchos lugares de Europa encontramos antiguos mercados que han sido restaurados y transformados en centros comerciales, restaurantes o espacios turísticos. Aquí, en cambio, todavía podemos ver a los habitantes de Wrocław haciendo algo tan sencillo como comprar verduras, carne o flores. Es decir, mientras estamos admirando una construcción de más de un siglo de antigüedad, la vida cotidiana continúa exactamente dentro de ella.

La Hala también fue testigo de algunos de los momentos más difíciles de la historia de Wrocław. Durante la Segunda Guerra Mundial la ciudad sufrió enormes destrucciones y, aunque el edificio resultó dañado, su estructura principal consiguió sobrevivir. Parte del tejado fue destruido y hubo daños en diferentes zonas, pero después de la guerra se realizaron reparaciones y el mercado volvió a funcionar. Esto resulta todavía más significativo si pensamos que la ciudad cambió completamente después de 1945: Breslau dejó de pertenecer a Alemania y pasó a formar parte de Polonia, y la mayoría de la población alemana fue sustituida por población polaca.

Así que cuando caminamos por la Hala estamos, de alguna manera, caminando por diferentes etapas de la historia de la ciudad. El edificio nació en la época alemana de Breslau, sobrevivió a la guerra, continuó funcionando en la nueva Wrocław polaca y ha llegado hasta el siglo XXI manteniendo su función original.

Actualmente la Hala está protegida como monumento histórico y forma parte del patrimonio de Wrocław. Pero lo interesante es que no se pretende convertirla en un museo. La intención es conservar su carácter de mercado y, al mismo tiempo, hacer que sea un espacio todavía más atractivo para los habitantes y visitantes, incorporando actividades gastronómicas, artesanales, culturales y sociales.

 

www.hala-targowa.pl
Piaskowa, 17 
50-359 Wrocław - Polonia


miércoles, 29 de julio de 2026

Miejski Dom Handlowy Świdnica

Świdnica - Polonia

El Miejski Dom Handlowy, conocido habitualmente por sus siglas MDH, es un edificio comercial situado en la ciudad de Świdnica, en la Baja Silesia, Polonia. Se encuentra en Plac Grunwaldzki, una de las zonas céntricas de la ciudad, y durante décadas ha desempeñado una función importante dentro de la actividad comercial local. Su nombre puede traducirse al español como «Casa Comercial Municipal» o, de una manera más natural, «Centro Comercial Municipal». Sin embargo, no se trata exactamente de un centro comercial moderno como los que conocemos actualmente, sino de un edificio dividido en numerosos pequeños locales y puestos comerciales independientes.

El edificio fue adaptado como espacio comercial en la década de 1990, en un momento en el que la ciudad estaba experimentando importantes transformaciones económicas y sociales después del final del sistema comunista en Polonia. Su función era ofrecer un espacio cubierto en el que diferentes comerciantes pudieran desarrollar pequeñas actividades comerciales y de servicios. De esta manera, el MDH se convirtió en una especie de mercado cubierto, donde los habitantes podían encontrar diferentes productos y servicios sin necesidad de desplazarse a grandes superficies comerciales.

Durante sus años de mayor actividad, el edificio tenía una gran cantidad de pequeños establecimientos y puestos, y formaba parte de la vida cotidiana de los habitantes de Świdnica. Este tipo de comercio era especialmente importante en una época en la que los grandes centros comerciales todavía no tenían la presencia que tienen actualmente en las ciudades polacas. Los pequeños comercios permitían a comerciantes y empresarios locales disponer de un espacio relativamente reducido para desarrollar sus negocios, y al mismo tiempo ofrecían a los habitantes una alternativa a los grandes establecimientos.

Una de las características más curiosas del Miejski Dom Handlowy es precisamente su aspecto y su organización. A diferencia de los centros comerciales contemporáneos, con grandes marcas, restaurantes, zonas de ocio y amplios espacios comunes, el MDH está formado principalmente por pequeños locales independientes. Cada establecimiento puede tener una actividad diferente, desde comercios hasta servicios especializados. Entre los negocios que se han podido encontrar allí se encuentra, por ejemplo, un establecimiento dedicado a la realización de copias de llaves. Esta variedad de pequeños negocios recuerda más a los antiguos mercados y galerías comerciales que a un centro comercial moderno.

Con el paso de los años, sin embargo, la importancia comercial del edificio ha disminuido. La aparición de grandes supermercados, centros comerciales modernos y nuevas formas de comprar ha hecho que este tipo de espacios tengan menos actividad que en el pasado. Algunos de los locales del MDH han quedado vacíos y el edificio ha perdido parte del movimiento que tenía antiguamente. Su estado y su futuro se han convertido incluso en un tema de debate dentro de la ciudad. En los últimos años se han planteado diferentes posibilidades para el futuro del inmueble, entre ellas una transformación de su función o incluso una reconstrucción, debido a que el edificio y el espacio que lo rodea ya no responden completamente a las necesidades comerciales actuales.

A pesar de esta pérdida de protagonismo, el Miejski Dom Handlowy continúa siendo un lugar interesante para comprender la evolución de Świdnica. Más que un simple edificio comercial, representa una etapa de la historia económica de la ciudad y del cambio que experimentó Polonia después de la caída del comunismo. Su existencia permite observar cómo han cambiado los hábitos de consumo y la forma de organizar el comercio urbano durante las últimas décadas. Además, su ubicación en una zona céntrica hace que forme parte del paisaje cotidiano de Świdnica y de la memoria de muchos de sus habitantes.

 

Plac Grunwaldzki 12

58-100 Świdnica -  Polonia

martes, 28 de julio de 2026

Giełda Staroci

Jawor - Polonia

En el centro histórico de Jawor, en la Baja Silesia polaca, se celebra una vez al mes un curioso mercado conocido como la Giełda Staroci, una feria de antigüedades, objetos usados y todo tipo de curiosidades. Tiene lugar normalmente el último domingo de cada mes en el Rynek, la antigua plaza del mercado, justo alrededor del Ayuntamiento. Aunque pueda parecer un simple rastro o mercadillo de segunda mano, en realidad es una mezcla de mercado de antigüedades, coleccionismo y objetos cotidianos de otras épocas. Entre los puestos se pueden encontrar porcelanas, monedas, relojes, libros, fotografías, juguetes, herramientas, muebles, cuadros, objetos militares y pequeños objetos cuyo valor puede ser tanto económico como sentimental o histórico.

Lo curioso es que, aunque Jawor tiene una historia medieval y su plaza fue durante siglos un importante centro de comercio y artesanía, la actual Giełda Staroci es bastante más reciente: su primera edición está documentada en abril de 2007. Así, los objetos que se venden pueden tener muchas décadas o incluso más de un siglo, mientras que la propia feria apenas lleva unos veinte años formando parte de la vida de la ciudad. Su ubicación en el antiguo mercado resulta especialmente apropiada, porque permite imaginar cómo aquel mismo espacio estuvo durante generaciones lleno de comerciantes y vecinos intercambiando todo tipo de productos.

Una de las mayores gracias de la feria es precisamente que nunca se sabe qué puede aparecer. Al lado de una pieza interesante para un coleccionista puede haber un objeto completamente corriente, una fotografía de una familia desconocida o un juguete que alguien conservó durante décadas. No tiene la apariencia perfectamente ordenada de una tienda de antigüedades: hay que rebuscar, preguntar y, a veces, negociar. Por eso la visita se parece bastante a una búsqueda del tesoro.

59-400 Jawor
Polonia

 


jueves, 14 de agosto de 2025

Biblioteca Reale di Torino

Turin - Italia



La Biblioteca Reale di Torino es una de las instituciones culturales e históricas más importantes de Turín. Forma parte del complejo del Palazzo Reale y está incluida en el sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO como parte de las Residencias Reales Sabaudas.

La Biblioteca Real fue **fundada en el siglo XIX por el rey Carlo Alberto de Saboya con la intención de reunir y conservar la enorme colección de libros, documentos y obras de arte acumulados por la Casa de Saboya, la dinastía que gobernó gran parte del norte de Italia y que tuvo un papel central en la historia del país.

Inicialmente, estas colecciones eran privadas, destinadas al uso de la familia real, pero con el tiempo se convirtieron en un espacio público de conocimiento y estudio, abierto a investigadores, estudiantes y amantes de la cultura. Tras la transición del patrimonio de los Saboya al Estado italiano después de la Segunda Guerra Mundial, la biblioteca pasó a ser pública y se integró en los Musei Reali de Turín (Museos Reales).

Su patrimonio incluye:

  • Más de 200 000 volúmenes impresos
  • Más de 4 500 manuscritos y documentos antiguos
  • Una vasta colección de incunables, dibujos, mapas y grabados
  • Importantes obras y dibujos de Leonardo da Vinci, como su famoso Autorretato y el Códice sobre el vuelo de los pájaros

Quizás el aspecto más famoso y curioso de la Biblioteca Real es su colección de dibujos de Leonardo da Vinci, considerada una de las más importantes del mundo. Estas obras no se exponen permanentemente al público por su fragilidad, y suelen mostrarse en exposiciones temporales o rotaciones especiales para protegerlas de la luz y otros daños. Muchas de estas piezas están guardadas en una cámara segura subterránea dentro de la biblioteca, diseñada para protegerlas incluso de incendios, terremotos o daños accidentales, lo que refleja lo valiosa que es esta colección.

El espacio principal fue diseñado en el siglo XIX por el arquitecto Pelagio Palagi, con un estilo que combina elegancia, funcionalidad y grandeza: altos estantes, galerías con frescos, materiales nobles y una atmósfera que invita a la contemplación y al estudio.

  

https://residenzerealisabaude.com/es/biblioteca-reale/
Piazza Castello 191- Dentro del complejo del Palacio Real de Turín
10122 Turin
Italia

Librería La Bussola

Turin - Italia

La Libreria La Bussola es una de esas librerías que parecen resistir al paso del tiempo y a las modas comerciales. Situada en el corazón de Torino, en la elegante Via Po (una calle porticada llena de historia, cafés y pequeñas tiendas), La Bussola es un refugio para lectores curiosos y amantes del libro físico.

Fundada en 1999 por Mauro Carretta, La Bussola lleva más de veinticinco años funcionando como un punto de referencia para lectores exigentes y curiosos. No es una librería monumental ni centenaria, pero sí ha logrado consolidarse como un espacio estable dentro del tejido cultural turinés. En 2024 celebró su 25º aniversario, una señal de continuidad poco común en el panorama de las librerías independientes italianas.

Al entrar, lo primero que llama la atención es la sensación de abundancia: estanterías altas, mesas repletas de títulos y esa impresión casi laberíntica que invita a perderse sin prisa. No es una librería minimalista ni moderna en el sentido comercial del término; tiene más bien el encanto de las librerías tradicionales italianas, donde el libro sigue siendo el protagonista absoluto. El ambiente es tranquilo, acogedor, y propicio para hojear durante largo rato sin sentirse presionado.




Una de sus señas de identidad es la presencia de libros fuera de catálogo y títulos difíciles de encontrar. Además de novedades editoriales, ofrece remainders (excedentes de edición a precios reducidos) y libros que ya no se distribuyen en las grandes cadenas. Esta mezcla atrae tanto a lectores casuales como a coleccionistas que disfrutan encontrando pequeñas rarezas. Su catálogo abarca narrativa italiana e internacional, ensayo, historia, filosofía, arte y fotografía, junto a una sección infantil y juvenil bien surtida.

El ambiente contribuye decisivamente a su personalidad. El olor a papel, la densidad de los estantes y la disposición algo orgánica de los libros crean una atmósfera acogedora y ligeramente atemporal. El personal, además, suele ser descrito como cercano y competente: no se limita a vender, sino que orienta y recomienda, reforzando la dimensión humana de la experiencia.

Más allá de la venta, La Bussola participa en la vida cultural de la ciudad con presentaciones y encuentros literarios puntuales. Su ubicación en Via Po no es casual: esa calle ha sido durante décadas uno de los ejes del libro en Turín, con tenderetes bajo los pórticos que conviven con librerías establecidas. En ese contexto, La Bussola representa una continuidad entre la tradición del libro usado, la exploración bibliográfica y la librería independiente contemporánea.


https://www.facebook.com/librerialabussola

Via Po, 9B
10124 Torino
Italia

Mercato di Porta Palazzo

Turín - Italia


Si quieres entender de verdad la ciudad de Turín, no empieces por los museos ni por los monumentos. Empieza por su mercado. El Mercato di Porta Palazzo es un espacio vibrante, multicultural y lleno de vida que representa el alma cotidiana de la ciudad. Está situado en la Piazza della Repubblica, en pleno centro de Turín.

Porta Palazzo está considerado uno de los mercados al aire libre más grandes de Europa. Desde primera hora de la mañana, la plaza se transforma en un entramado de puestos que llenan el aire de colores, aromas y acentos distintos. Aquí no hay silencio. Hay voces que anuncian ofertas, compradores comparando precios, cuchillos cortando queso, bolsas que se llenan de frutas frescas. Todo ocurre a un ritmo rápido, pero curioso: caótico a primera vista, perfectamente organizado en el fondo.

Lo primero que llama la atención es la abundancia. Montañas de tomates rojos intensos, alcachofas perfectamente alineadas, naranjas brillantes, aceitunas en todas sus variedades. La sensación es de frescura absoluta.

El mercado de Porta Palazzo tiene raíces que se remontan al siglo XVIII, cuando la plaza comenzó a utilizarse como espacio de intercambio comercial. La ubicación no es casual: la zona era una de las puertas históricas de entrada a la ciudad, de ahí su nombre “Porta”.

Con el tiempo, el mercado fue creciendo junto con Turín, especialmente durante el siglo XIX, cuando la ciudad se convirtió en un importante centro industrial. La llegada de trabajadores y migrantes hizo que el mercado se transformara en un espacio multicultural.

Hoy en día, esa mezcla cultural sigue siendo una de sus características más interesantes. Aquí conviven vendedores italianos con comerciantes del norte de África, Europa del Este y otros lugares. Esa diversidad se refleja también en los productos: especias exóticas junto a trufas del Piamonte, verduras mediterráneas junto a ingredientes difíciles de encontrar en supermercados tradicionales.

 

El mercado ocupa aproximadamente 32,000 m² (casi 3,2 hectáreas) y está dividido en diferentes zonas, cada una con su propia identidad:

-Zona al aire libre (productos frescos): es la parte más conocida. Aquí se concentran los puestos de frutas y verduras, que ocupan gran parte de la plaza. También encontrarás flores y algunos productos agrícolas locales del Piamonte.

-Zona de carnes, quesos y especialidades: en los alrededores se sitúan carnicerías, puestos de embutidos y queserías tradicionales. Es el lugar ideal para descubrir productos típicos del Piamonte, como la toma, el gorgonzola o embutidos artesanales.

-Zona al aire libre dedicada a ropa, accesorios y utensilios: Aquí se agrupan puestos de ropa, zapatos, bolsos, artículos para el hogar y pequeños utensilios. Es un lugar donde se mezclan ofertas económicas con productos de uso diario, y donde los vendedores compiten por atraer la atención con montones de prendas apiladas y exhibiciones creativas. Los pasillos pueden ser estrechos y abarrotados, lo que genera un ambiente caótico pero auténtico, muy característico de los mercados tradicionales italianos. Además, esta sección refleja la multiculturalidad del mercado: puedes encontrar artículos de fabricación local junto con productos importados de diversas partes del mundo, y escuchar distintos idiomas mientras la gente negocia y pasea.

-Pabellón cubierto del pescado: una estructura cerrada alberga los puestos de pescado fresco. Aquí el ambiente cambia: el olor a mar domina y los vendedores exhiben mariscos, calamares y pescados traídos diariamente.

-Mercado Central: dentro del complejo también se encuentra el moderno Mercato Centrale Torino, inaugurado en 2019 en un edificio histórico restaurado. Este espacio combina tradición y gastronomía contemporánea: puestos gourmet, restaurantes, panaderías artesanales y zonas para sentarse a comer. Un gran equipamiento donde poder combinar los diferentes sabores que rodean la cocina italiana. Es una especie de puente entre el mercado tradicional y el turismo gastronómico actual.

La mejor hora para visitar es temprano por la mañana, cuando los productos están recién llegados y el ambiente es más animado. Por la tarde, algunos puestos cierran o bajan precios para vender lo que queda del día.

Horarios

  • Lunes a viernes: 7:00 – 14:00
  • Sábado: 7:00 – 19:00
  • Domingo: cerrado

-Zona de frutas, verduras, carnes y quesos: abre todos los días de lunes a sábado en los horarios anteriores.

-Pabellón de pescado cubierto: generalmente sigue los mismos horarios, aunque algunos vendedores pueden cerrar un poco antes.

-Zona de ropa, accesorios y utensilios: más concentrada en la mañana; los puestos suelen cerrar alrededor de las 14:00.

-Mercato Centrale Torino: suele abrir un poco más tarde y puede extenderse hasta la tarde, sobre todo los fines de semana, por su formato gastronómico y restaurante.


Piazza della Repubblica, 25
Torino, 10152
Italia

 


miércoles, 13 de agosto de 2025

Libreria Internazionale Luxemburg

Turín - Italia

La Librería Internacional Luxemburg es una de las instituciones culturales más destacadas de la ciudad de Turín y un ejemplo de cómo una librería puede convertirse en un verdadero símbolo histórico. Su origen se remonta a 1872, en un momento en el que Italia acababa de consolidarse como Estado unificado y Turín, antigua capital del reino, seguía siendo un foco intelectual de primer nivel. Desde sus primeros años, la librería se diferenció por su vocación internacional, ofreciendo libros en distintos idiomas y atrayendo a lectores interesados en la cultura europea más allá de las fronteras italianas.

Durante el siglo XX, la librería atravesó distintas etapas, pero uno de los momentos clave de su historia se produjo en 1974, cuando fue adquirida por Angelo Pezzana. Bajo su dirección, la Luxemburg no solo sobrevivió a los cambios del sector editorial, sino que se transformó en un auténtico centro cultural. En esos años, especialmente entre las décadas de 1970 y 1990, la librería se consolidó como un espacio de encuentro intelectual, acogiendo presentaciones, debates y actividades vinculadas a la literatura y al pensamiento contemporáneo.

A lo largo de las décadas siguientes, la librería mantuvo su prestigio y su carácter independiente, algo especialmente relevante en un contexto en el que muchas librerías tradicionales desaparecían o eran absorbidas por grandes cadenas. Su participación en eventos como la Feria Internacional del Libro de Turín reforzó aún más su papel dentro del panorama cultural europeo.

Uno de los cambios más significativos en su historia reciente tuvo lugar en 2021, cuando la librería se trasladó a la Galería Subalpina, una elegante galería del siglo XIX situada en pleno centro histórico. Este traslado no fue casual, sino que respondió a varias razones. Por un lado, la necesidad de adaptarse a los nuevos hábitos de consumo y a los retos del mundo digital, creando un espacio más atractivo y funcional. Por otro, la voluntad de reforzar su visibilidad y su conexión con el flujo cultural y turístico de la ciudad.

El nuevo local supuso una renovación importante: se diseñó como un espacio más moderno, luminoso y abierto, que combina la tradición librera con elementos contemporáneos. Además, incorporó un pequeño café literario, lo que refuerza la idea de la librería como lugar de encuentro y no solo de compra. Este cambio marcó una nueva etapa en su historia, demostrando su capacidad de reinventarse sin perder su identidad.

En cuanto a sus características actuales, la Librería Luxemburg sigue destacando por su amplio catálogo internacional, con libros en varios idiomas y secciones especializadas, como la dedicada a la cultura judía. Este enfoque la mantiene fiel a su espíritu original, al tiempo que responde a las demandas de un público cada vez más diverso.

Como curiosidad, cabe señalar que la librería ha sido reconocida en diversas ocasiones como una de las mejores del mundo, lo que confirma su relevancia más allá del ámbito local. También resulta significativo que, tras más de 150 años de historia, continúe siendo un negocio independiente, algo cada vez menos común en el panorama editorial.

Via Cesare Battisti, 11/D
10123 Torino TO, Italia
 
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