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jueves, 6 de agosto de 2026

Stary Kleparz

Cracovia - Polonia

A pocos minutos caminando del casco histórico de Cracovia se encuentra un lugar que, a primera vista, puede parecer un mercado más. Sin embargo, Stary Kleparz es mucho más que un conjunto de puestos de frutas, verduras y productos locales. Es uno de esos rincones donde todavía se puede observar el día a día de los habitantes de la ciudad y descubrir una Cracovia mucho más auténtica, alejada de los lugares más turísticos.

Stary Kleparz se encuentra al norte del casco antiguo, muy cerca de la Barbacana y de Planty. De hecho, basta con caminar unos minutos desde la Plaza del Mercado para encontrarnos con un ambiente completamente diferente: puestos llenos de color, vendedores ofreciendo sus productos, vecinos haciendo la compra y aromas que cambian según la época del año.

Una de las grandes curiosidades de Stary Kleparz es precisamente su antigüedad. El mercado está relacionado con el antiguo asentamiento de Kleparz, que durante siglos fue una población independiente situada junto a Cracovia. El comercio en esta zona tiene sus raíces en la Edad Media y, en 1366, el rey Casimiro III concedió a Kleparz derechos de ciudad y privilegios comerciales. Con el paso de los siglos, Kleparz terminó incorporándose a Cracovia, pero su tradición comercial permaneció. En el siglo XIX, la antigua plaza se dividió en dos espacios: la parte oriental se convirtió en la actual Plaza Matejko, mientras que la zona occidental conservó su función comercial y dio lugar al Stary Kleparz que conocemos hoy.

Una de las mejores cosas del mercado es que no existe una única temporada para visitarlo. Cada época del año tiene sus propios colores, olores y productos.

En los puestos podemos encontrar frutas y verduras frescas, quesos, productos lácteos, carnes, embutidos, pescado, pan, especias, hierbas aromáticas y flores. Muchos de estos productos proceden de agricultores y productores de la región. También hay productos de otros lugares del mundo, por lo que junto a alimentos típicamente polacos podemos encontrarnos con frutas exóticas y productos mucho menos habituales.

Uno de los productos que merece la pena buscar es el oscypek, un queso ahumado tradicional elaborado con leche de oveja y originario de la región de los montes Tatra. También podemos encontrar diferentes tipos de embutidos y panes polacos.

Y si visitamos el mercado durante el otoño, la experiencia cambia por completo. Los puestos se llenan de setas silvestres, entre ellas rebozuelos y boletus, además de otros productos propios de la temporada. En primavera aparecen verduras y hierbas frescas, mientras que durante el verano las frutas llenan los puestos de color.


Rynek Kleparski 20
31-150 Cracovia - Polonia




jueves, 30 de julio de 2026

Hala Targowa

Wrocław - Polonia

Cuando llegamos a la Hala Targowa de Wrocław, nos encontramos ante uno de los edificios más curiosos de la ciudad. A primera vista puede parecer una especie de fortaleza o incluso una iglesia, por sus grandes muros de ladrillo, sus torres y sus enormes ventanales. Sin embargo, estamos ante un mercado, y lo interesante es que lleva cumpliendo esta función desde hace más de cien años. La Hala Targowa, que significa literalmente “mercado cubierto”, abrió sus puertas en 1908, cuando Wrocław todavía se llamaba Breslau y pertenecía al Imperio alemán.

A comienzos del siglo XX, Breslau estaba creciendo muchísimo y los mercados al aire libre ya no eran suficientes para una ciudad de ese tamaño. Además, había problemas relacionados con la higiene y con la conservación de los alimentos. Por eso las autoridades decidieron construir grandes mercados cubiertos donde los comerciantes pudieran trabajar durante todo el año, protegidos de la lluvia, el frío y la nieve. Se construyeron dos grandes mercados, y este de la calle Piaskowa es el único que ha llegado hasta nuestros días.

Lo curioso es que, aunque hoy lo vemos como un edificio histórico, en el momento de su construcción era un edificio tremendamente moderno. La estructura interior está formada por enormes arcos de hormigón armado que permiten crear un espacio muy amplio y abierto, prácticamente sin columnas que dificulten la circulación. Hay que imaginar que a principios del siglo XX el uso de este tipo de estructuras era todavía bastante novedoso. Por eso la Hala representa muy bien ese momento en el que la arquitectura estaba empezando a combinar las nuevas tecnologías industriales con estilos arquitectónicos más tradicionales.

Y precisamente por eso, si entramos dentro, merece la pena levantar la mirada. El interior es probablemente la parte más espectacular del edificio. Los enormes arcos se repiten a lo largo de la nave y crean una sensación casi de catedral. De hecho, hay visitantes que cuando entran por primera vez se sorprenden porque esperan encontrarse simplemente con un mercado y se encuentran con un espacio que recuerda mucho más a una gran estación, una iglesia o una construcción industrial monumental.

El aspecto exterior tampoco es casual. Antes de que se construyera la Hala, en este lugar existía el llamado Arsenal Piaskowy, un edificio histórico que había servido como arsenal. Cuando se decidió construir el mercado, aquel edificio fue demolido, pero algunos elementos se conservaron y se incorporaron a la nueva construcción. Si nos fijamos en la fachada podemos encontrar, por ejemplo, unas grandes bolas de piedra que pertenecían al antiguo arsenal. Es un detalle pequeño, pero sirve para recordar que la historia del lugar es mucho más antigua que la propia Hala.

También podemos encontrar elementos decorativos que representan escenas relacionadas con la actividad del mercado. Uno de los más curiosos es una escultura de una vendedora que aparece protegida con un paraguas, como si estuviera intentando resguardarse del mal tiempo. Y esto tiene bastante sentido, porque precisamente uno de los objetivos de construir la Hala era acabar con los inconvenientes de los antiguos mercados al aire libre. Es como si la propia fachada nos estuviera contando por qué se construyó el edificio.

Una vez dentro, sin embargo, toda esa arquitectura monumental queda mezclada con algo mucho más cotidiano: la vida de un mercado. Aquí podemos encontrar frutas, verduras, carne, embutidos, pescado, pan, dulces, flores y muchos otros productos. También hay pequeños comercios y lugares donde comer o tomar algo. Durante décadas han existido además negocios tradicionales y pequeños servicios, como zapateros, relojeros o peluquerías. Por eso la Hala no es simplemente un monumento que visitamos para hacer fotografías, sino un lugar que continúa teniendo una función real dentro de la ciudad.

Y eso es precisamente una de las cosas que hacen especial a este edificio. En muchos lugares de Europa encontramos antiguos mercados que han sido restaurados y transformados en centros comerciales, restaurantes o espacios turísticos. Aquí, en cambio, todavía podemos ver a los habitantes de Wrocław haciendo algo tan sencillo como comprar verduras, carne o flores. Es decir, mientras estamos admirando una construcción de más de un siglo de antigüedad, la vida cotidiana continúa exactamente dentro de ella.

La Hala también fue testigo de algunos de los momentos más difíciles de la historia de Wrocław. Durante la Segunda Guerra Mundial la ciudad sufrió enormes destrucciones y, aunque el edificio resultó dañado, su estructura principal consiguió sobrevivir. Parte del tejado fue destruido y hubo daños en diferentes zonas, pero después de la guerra se realizaron reparaciones y el mercado volvió a funcionar. Esto resulta todavía más significativo si pensamos que la ciudad cambió completamente después de 1945: Breslau dejó de pertenecer a Alemania y pasó a formar parte de Polonia, y la mayoría de la población alemana fue sustituida por población polaca.

Así que cuando caminamos por la Hala estamos, de alguna manera, caminando por diferentes etapas de la historia de la ciudad. El edificio nació en la época alemana de Breslau, sobrevivió a la guerra, continuó funcionando en la nueva Wrocław polaca y ha llegado hasta el siglo XXI manteniendo su función original.

Actualmente la Hala está protegida como monumento histórico y forma parte del patrimonio de Wrocław. Pero lo interesante es que no se pretende convertirla en un museo. La intención es conservar su carácter de mercado y, al mismo tiempo, hacer que sea un espacio todavía más atractivo para los habitantes y visitantes, incorporando actividades gastronómicas, artesanales, culturales y sociales.

 

www.hala-targowa.pl
Piaskowa, 17 
50-359 Wrocław - Polonia


miércoles, 29 de julio de 2026

Miejski Dom Handlowy Świdnica

Świdnica - Polonia

El Miejski Dom Handlowy, conocido habitualmente por sus siglas MDH, es un edificio comercial situado en la ciudad de Świdnica, en la Baja Silesia, Polonia. Se encuentra en Plac Grunwaldzki, una de las zonas céntricas de la ciudad, y durante décadas ha desempeñado una función importante dentro de la actividad comercial local. Su nombre puede traducirse al español como «Casa Comercial Municipal» o, de una manera más natural, «Centro Comercial Municipal». Sin embargo, no se trata exactamente de un centro comercial moderno como los que conocemos actualmente, sino de un edificio dividido en numerosos pequeños locales y puestos comerciales independientes.

El edificio fue adaptado como espacio comercial en la década de 1990, en un momento en el que la ciudad estaba experimentando importantes transformaciones económicas y sociales después del final del sistema comunista en Polonia. Su función era ofrecer un espacio cubierto en el que diferentes comerciantes pudieran desarrollar pequeñas actividades comerciales y de servicios. De esta manera, el MDH se convirtió en una especie de mercado cubierto, donde los habitantes podían encontrar diferentes productos y servicios sin necesidad de desplazarse a grandes superficies comerciales.

Durante sus años de mayor actividad, el edificio tenía una gran cantidad de pequeños establecimientos y puestos, y formaba parte de la vida cotidiana de los habitantes de Świdnica. Este tipo de comercio era especialmente importante en una época en la que los grandes centros comerciales todavía no tenían la presencia que tienen actualmente en las ciudades polacas. Los pequeños comercios permitían a comerciantes y empresarios locales disponer de un espacio relativamente reducido para desarrollar sus negocios, y al mismo tiempo ofrecían a los habitantes una alternativa a los grandes establecimientos.

Una de las características más curiosas del Miejski Dom Handlowy es precisamente su aspecto y su organización. A diferencia de los centros comerciales contemporáneos, con grandes marcas, restaurantes, zonas de ocio y amplios espacios comunes, el MDH está formado principalmente por pequeños locales independientes. Cada establecimiento puede tener una actividad diferente, desde comercios hasta servicios especializados. Entre los negocios que se han podido encontrar allí se encuentra, por ejemplo, un establecimiento dedicado a la realización de copias de llaves. Esta variedad de pequeños negocios recuerda más a los antiguos mercados y galerías comerciales que a un centro comercial moderno.

Con el paso de los años, sin embargo, la importancia comercial del edificio ha disminuido. La aparición de grandes supermercados, centros comerciales modernos y nuevas formas de comprar ha hecho que este tipo de espacios tengan menos actividad que en el pasado. Algunos de los locales del MDH han quedado vacíos y el edificio ha perdido parte del movimiento que tenía antiguamente. Su estado y su futuro se han convertido incluso en un tema de debate dentro de la ciudad. En los últimos años se han planteado diferentes posibilidades para el futuro del inmueble, entre ellas una transformación de su función o incluso una reconstrucción, debido a que el edificio y el espacio que lo rodea ya no responden completamente a las necesidades comerciales actuales.

A pesar de esta pérdida de protagonismo, el Miejski Dom Handlowy continúa siendo un lugar interesante para comprender la evolución de Świdnica. Más que un simple edificio comercial, representa una etapa de la historia económica de la ciudad y del cambio que experimentó Polonia después de la caída del comunismo. Su existencia permite observar cómo han cambiado los hábitos de consumo y la forma de organizar el comercio urbano durante las últimas décadas. Además, su ubicación en una zona céntrica hace que forme parte del paisaje cotidiano de Świdnica y de la memoria de muchos de sus habitantes.

 

Plac Grunwaldzki 12

58-100 Świdnica -  Polonia

martes, 28 de julio de 2026

Giełda Staroci

Jawor - Polonia

En el centro histórico de Jawor, en la Baja Silesia polaca, se celebra una vez al mes un curioso mercado conocido como la Giełda Staroci, una feria de antigüedades, objetos usados y todo tipo de curiosidades. Tiene lugar normalmente el último domingo de cada mes en el Rynek, la antigua plaza del mercado, justo alrededor del Ayuntamiento. Aunque pueda parecer un simple rastro o mercadillo de segunda mano, en realidad es una mezcla de mercado de antigüedades, coleccionismo y objetos cotidianos de otras épocas. Entre los puestos se pueden encontrar porcelanas, monedas, relojes, libros, fotografías, juguetes, herramientas, muebles, cuadros, objetos militares y pequeños objetos cuyo valor puede ser tanto económico como sentimental o histórico.

Lo curioso es que, aunque Jawor tiene una historia medieval y su plaza fue durante siglos un importante centro de comercio y artesanía, la actual Giełda Staroci es bastante más reciente: su primera edición está documentada en abril de 2007. Así, los objetos que se venden pueden tener muchas décadas o incluso más de un siglo, mientras que la propia feria apenas lleva unos veinte años formando parte de la vida de la ciudad. Su ubicación en el antiguo mercado resulta especialmente apropiada, porque permite imaginar cómo aquel mismo espacio estuvo durante generaciones lleno de comerciantes y vecinos intercambiando todo tipo de productos.

Una de las mayores gracias de la feria es precisamente que nunca se sabe qué puede aparecer. Al lado de una pieza interesante para un coleccionista puede haber un objeto completamente corriente, una fotografía de una familia desconocida o un juguete que alguien conservó durante décadas. No tiene la apariencia perfectamente ordenada de una tienda de antigüedades: hay que rebuscar, preguntar y, a veces, negociar. Por eso la visita se parece bastante a una búsqueda del tesoro.

59-400 Jawor
Polonia

 


sábado, 21 de marzo de 2026

Mercat del Ninot

Barcelona - Catalunya


El Mercat del Ninot es uno de los mercados municipales más representativos de Barcelona y un claro ejemplo de cómo la tradición y la modernidad pueden convivir en un mismo espacio. Situado en el barrio de la Esquerra de l’Eixample, este mercado forma parte del día a día de los vecinos y constituye un punto de encuentro social y comercial con más de un siglo de historia.



Sus orígenes se remontan a finales del siglo XIX, alrededor de los años 1893 y 1894, cuando en la zona ya existía un mercado al aire libre conocido como “El Porvenir”. Este nombre reflejaba el crecimiento y la expansión urbana que vivía Barcelona en aquella época. Con el paso del tiempo y la consolidación del barrio, se hizo necesaria la construcción de un mercado cubierto, que finalmente se inauguró en 1933, dotando al espacio de mejores infraestructuras y mayor estabilidad.

El nombre actual del mercado tiene un origen curioso y muy arraigado en la tradición popular. Proviene de un “ninot”, una figura de madera con forma de niño que originalmente era un mascarón de proa de un barco. Según la historia, esta figura fue encontrada en la playa por la hija de un tabernero, quien presenció el desguace de un barco en la Barceloneta, y que se encaprichó del mascarón de proa, una talla de madera policromada de autor desconocido y de poco más de un metro, que representaba a un joven grumete con un gorro de plato en la mano derecha y otro certificado. La joven logró llevársela hacia Les Corts, donde la colocaron en la fachada de la taberna familiar, en el número 9 de la calle Valencia (hoy número 107). El Ninot incrementó aún más la fama del establecimiento, ya que la gente decía “voy a comprar vino al Ninot” y por extensión se refería a la zona. Hoy en día, este elemento simbólico sigue presente en la entrada del recinto mediante una reproducción, recordando su origen humilde y anecdótico.

En la zona surgió un mercadillo, que se montaba los sábados en los alrededores de la fábrica Batlló -actual Escuela Industrial-, aprovechando que los obreros salían con la semanada en el bolsillo. El Ayuntamiento de Barcelona interpuso varias demandas contra el mercadillo por la insalubridad y el entorpecimiento de la circulación que ocasionaba, hasta que el Ayuntamiento de Les Corts decidió en 1892 adecuar el solar donde hoy encontramos el actual mercado, en la calle Mallorca, entre Villarroel y Casanova.

 

A lo largo de los años, el mercado ha experimentado diversas transformaciones, siendo la más importante la reforma integral llevada a cabo entre 2009 y 2015. Esta renovación permitió modernizar completamente las instalaciones, mejorando la accesibilidad, ampliando los espacios y adaptándolo a las necesidades actuales, sin perder su esencia tradicional. Tras su reapertura, el mercado se consolidó como un espacio moderno, funcional y atractivo.




Arquitectura

El nuevo mercado mantiene la estructura metálica previa, formada por tres cuerpos con el central más elevado, pero incorpora importantes cambios en mejorar la experiencia de comerciantes y visitantes.

Las cubiertas y las fachadas se rediseñan con un sistema de lamas perforadas para permitir entrar la luz natural desde el exterior sin dejar pasar la radiación solar directa, que podría dañar los alimentos. La remodelación también permite medidas de eficiencia energética como climatización mediante uso de placas fotovoltaicas y agua caliente mediante placas solares, alumbrado con tecnología LED y sistemas de regulación de flujo de aire.

Las fachadas laterales integran los puestos exteriores para ganar metros de acera y espacio en las dos plazas que se generan en la calle Mallorca. Aparte, el vaciado del subsuelo permite la generación de dos plantas subterráneas, que hoy albergan un parking, un autoservicio, espacios de carga-descarga y almacenes.

En la actualidad, el Mercat del Ninot cuenta con más de ochenta puestos que ofrecen una amplia variedad de productos frescos, como frutas, verduras, carnes, pescados y embutidos, así como algunos espacios gastronómicos donde es posible degustar platos y tapas. A diferencia de otros mercados más orientados al turismo, este mantiene un ambiente cercano y auténtico, siendo frecuentado principalmente por los residentes del barrio.


 

Fuente: www.mercatdelninot.com

 

Carrer de Mallorca, 133-157

08036 Barcelona

 

 

viernes, 6 de marzo de 2026

Mercado de la Ribera

Bilbao - País Vasco

El Mercado de la Ribera es uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad de Bilbao y un símbolo de su tradición comercial y gastronómica. Situado junto a la ría del Nervión, en pleno Casco Viejo, este mercado no solo destaca por su tamaño, sino también por su larga historia, su singular arquitectura y su capacidad de adaptarse a los tiempos modernos.

La historia del mercado se remonta a los orígenes mismos de Bilbao. Ya en el año 1300, cuando se fundó la villa, se autorizó la celebración de un mercado semanal en esta zona, lo que demuestra su importancia desde la Edad Media. Durante siglos, este espacio funcionó como centro de intercambio de productos, primero con puestos al aire libre y estructuras provisionales. En el siglo XIX, concretamente en 1882, se construyó un mercado de hierro y vidrio que sustituyó a los antiguos puestos, reflejando el crecimiento industrial de la ciudad.

Sin embargo, el edificio actual es fruto de una gran transformación. Fue diseñado por el arquitecto Pedro Ispizua e inaugurado el 22 de agosto de 1929. Este nuevo mercado supuso una modernización total y se convirtió en uno de los más grandes de Europa, con unos 10.000 metros cuadrados de superficie. De hecho, llegó a ser reconocido por el Libro Guinness como el mercado municipal de abastos más completo del mundo.

Desde el punto de vista arquitectónico, el Mercado de la Ribera es un edificio muy singular. Presenta un estilo ecléctico con influencias del Art Decó, visible especialmente en sus vidrieras, adornos y detalles decorativos. Uno de sus aspectos más llamativos es su interior diáfano, sin columnas, lo que permite amplios espacios abiertos. Además, la luz natural juega un papel fundamental, ya que entra a través de grandes ventanales y techos translúcidos, iluminando todo el recinto de manera uniforme.

A lo largo del tiempo, el mercado ha sufrido diversas reformas. Tras las graves inundaciones de 1983, el edificio tuvo que ser rehabilitado, y ya en el siglo XXI experimentó una importante renovación que culminó en 2010. Esta modernización permitió adaptar el mercado a las nuevas necesidades, combinando tradición y modernidad. Hoy en día, no solo alberga puestos de productos frescos como carne, pescado o verduras, sino también espacios gastronómicos, bares y zonas de degustación.

En la actualidad, el Mercado de la Ribera sigue siendo un referente tanto para los habitantes de Bilbao como para los turistas. Además, ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos incorporando la venta online y promoviendo productos locales y sostenibles, lo que demuestra su evolución sin perder su esencia tradicional.

Como curiosidad, además de ser uno de los mercados cubiertos más grandes de Europa, este lugar ocupa el mismo espacio donde antiguamente se encontraba la primera plaza de la ciudad, lo que refuerza su valor histórico. También destaca por su estrecha relación con la cultura gastronómica vasca, siendo un punto clave para conocer productos típicos y la vida cotidiana de Bilbao.

El edificio está dividido en varias zonas según el tipo de producto. En la planta baja se concentran principalmente los puestos de pescado y marisco, donde se pueden ver productos frescos del mar Cantábrico. En otras plantas se encuentran las carnicerías, fruterías y puestos de verduras, donde destacan los productos locales de temporada. También hay charcuterías con embutidos típicos, queserías con variedades como el queso Idiazábal, y panaderías que ofrecen pan artesanal y dulces tradicionales.

Además de los puestos de alimentación, el mercado cuenta con una zona gastronómica moderna. En ella hay bares y pequeños restaurantes donde se pueden degustar pintxos, platos preparados y bebidas. Este espacio es muy popular tanto entre los habitantes de la ciudad como entre los turistas, ya que permite probar la cocina vasca en un ambiente informal.


20 Bis, Erribera Kalea, Ibaiondo
48005 Bilbao, Bizkaia

sábado, 6 de diciembre de 2025

Les Halles de Béziers

Beziers - Francia

Les Halles de Béziers es un mercado cubierto emblemático ubicado en el corazón de la ciudad de Béziers, en la región de Occitania, al sur de Francia. Construido el año 1981, el edificio combina hierro forjado y vidrio, permitiendo que la luz natural inunde el espacio y creando un ambiente acogedor para los visitantes. Su diseño se inspiró en el estilo arquitectónico de les Halles de París, muy popular en esa época. A lo largo de los años, ha sido renovado varias veces para mantener su funcionalidad sin perder su carácter histórico y su encanto arquitectónico. La última actuación fue en 2024, cuando se llevó a cabo una nueva renovación importante para reforzar su carácter como espacio gastronómico vivo en la ciudad.

El mercado se distingue por ofrecer productos locales frescos y de calidad. En sus puestos se pueden encontrar frutas y verduras de temporada, carnes, quesos, vinos de la región y diversas especialidades del sur de Francia. Además de alimentos, algunos puestos venden productos artesanales y delicatessen, haciendo de Les Halles un lugar ideal para descubrir la gastronomía y la cultura local.

Más allá de su función comercial, Les Halles es un punto de encuentro social para los habitantes de Béziers. Los fines de semana, el mercado se llena de vida, y a menudo se organizan degustaciones, festivales de comida y eventos culturales que atraen tanto a locales como a turistas. Su ubicación céntrica lo convierte en un lugar accesible y fácil de visitar durante un paseo por el centro histórico de la ciudad.


https://www.ville-beziers.fr/a-decouvrir/patrimoine/les-halles
Pl. Pierre Semard
34500 – Béziers
Francia

jueves, 14 de agosto de 2025

Mercato di Porta Palazzo

Turín - Italia


Si quieres entender de verdad la ciudad de Turín, no empieces por los museos ni por los monumentos. Empieza por su mercado. El Mercato di Porta Palazzo es un espacio vibrante, multicultural y lleno de vida que representa el alma cotidiana de la ciudad. Está situado en la Piazza della Repubblica, en pleno centro de Turín.

Porta Palazzo está considerado uno de los mercados al aire libre más grandes de Europa. Desde primera hora de la mañana, la plaza se transforma en un entramado de puestos que llenan el aire de colores, aromas y acentos distintos. Aquí no hay silencio. Hay voces que anuncian ofertas, compradores comparando precios, cuchillos cortando queso, bolsas que se llenan de frutas frescas. Todo ocurre a un ritmo rápido, pero curioso: caótico a primera vista, perfectamente organizado en el fondo.

Lo primero que llama la atención es la abundancia. Montañas de tomates rojos intensos, alcachofas perfectamente alineadas, naranjas brillantes, aceitunas en todas sus variedades. La sensación es de frescura absoluta.

El mercado de Porta Palazzo tiene raíces que se remontan al siglo XVIII, cuando la plaza comenzó a utilizarse como espacio de intercambio comercial. La ubicación no es casual: la zona era una de las puertas históricas de entrada a la ciudad, de ahí su nombre “Porta”.

Con el tiempo, el mercado fue creciendo junto con Turín, especialmente durante el siglo XIX, cuando la ciudad se convirtió en un importante centro industrial. La llegada de trabajadores y migrantes hizo que el mercado se transformara en un espacio multicultural.

Hoy en día, esa mezcla cultural sigue siendo una de sus características más interesantes. Aquí conviven vendedores italianos con comerciantes del norte de África, Europa del Este y otros lugares. Esa diversidad se refleja también en los productos: especias exóticas junto a trufas del Piamonte, verduras mediterráneas junto a ingredientes difíciles de encontrar en supermercados tradicionales.

 

El mercado ocupa aproximadamente 32,000 m² (casi 3,2 hectáreas) y está dividido en diferentes zonas, cada una con su propia identidad:

-Zona al aire libre (productos frescos): es la parte más conocida. Aquí se concentran los puestos de frutas y verduras, que ocupan gran parte de la plaza. También encontrarás flores y algunos productos agrícolas locales del Piamonte.

-Zona de carnes, quesos y especialidades: en los alrededores se sitúan carnicerías, puestos de embutidos y queserías tradicionales. Es el lugar ideal para descubrir productos típicos del Piamonte, como la toma, el gorgonzola o embutidos artesanales.

-Zona al aire libre dedicada a ropa, accesorios y utensilios: Aquí se agrupan puestos de ropa, zapatos, bolsos, artículos para el hogar y pequeños utensilios. Es un lugar donde se mezclan ofertas económicas con productos de uso diario, y donde los vendedores compiten por atraer la atención con montones de prendas apiladas y exhibiciones creativas. Los pasillos pueden ser estrechos y abarrotados, lo que genera un ambiente caótico pero auténtico, muy característico de los mercados tradicionales italianos. Además, esta sección refleja la multiculturalidad del mercado: puedes encontrar artículos de fabricación local junto con productos importados de diversas partes del mundo, y escuchar distintos idiomas mientras la gente negocia y pasea.

-Pabellón cubierto del pescado: una estructura cerrada alberga los puestos de pescado fresco. Aquí el ambiente cambia: el olor a mar domina y los vendedores exhiben mariscos, calamares y pescados traídos diariamente.

-Mercado Central: dentro del complejo también se encuentra el moderno Mercato Centrale Torino, inaugurado en 2019 en un edificio histórico restaurado. Este espacio combina tradición y gastronomía contemporánea: puestos gourmet, restaurantes, panaderías artesanales y zonas para sentarse a comer. Un gran equipamiento donde poder combinar los diferentes sabores que rodean la cocina italiana. Es una especie de puente entre el mercado tradicional y el turismo gastronómico actual.

La mejor hora para visitar es temprano por la mañana, cuando los productos están recién llegados y el ambiente es más animado. Por la tarde, algunos puestos cierran o bajan precios para vender lo que queda del día.

Horarios

  • Lunes a viernes: 7:00 – 14:00
  • Sábado: 7:00 – 19:00
  • Domingo: cerrado

-Zona de frutas, verduras, carnes y quesos: abre todos los días de lunes a sábado en los horarios anteriores.

-Pabellón de pescado cubierto: generalmente sigue los mismos horarios, aunque algunos vendedores pueden cerrar un poco antes.

-Zona de ropa, accesorios y utensilios: más concentrada en la mañana; los puestos suelen cerrar alrededor de las 14:00.

-Mercato Centrale Torino: suele abrir un poco más tarde y puede extenderse hasta la tarde, sobre todo los fines de semana, por su formato gastronómico y restaurante.


Piazza della Repubblica, 25
Torino, 10152
Italia

 


viernes, 14 de marzo de 2025

La Pajarera

Igualada - Catalunya

En 1910, la plaza del Ayuntamiento de Igualada mostró un cambio radical, y que perduraría durante muchos años. Buena culpa de todo ello la tuvo “La Pajarera”, que se convirtió en el mercado por excelencia de la ciudad.

La Plaza del Ayuntamiento de Igualada cuenta con una zona porticada, hoy sólo conservada en el lado noroeste. Originalmente era mucho más extensa, pues ocupaba toda la plaza. En 1912 se derribaron las vueltas que hacían chaflán con la travesía de San Sebastián, y en 1932, las que daban a la calle de Santa Maria. Se trata de la plaza que conforma el centro de la vida igualadina y está presidida por el edificio del Ayuntamiento y forma parte del Inventario del Patrimonio Arquitectónico de Cataluña. El espacio ocupado por esta plaza ha sufrido numerosas modificaciones a lo largo de los siglos, y proviene de la unificación dos plazas menores en una sola, la plaza Nova (mencionada desde el año 1337) y la plaza del Blat (de la que existen testigos desde el año 1356). La nueva plaza, conocida desde ese momento toda ella como plaza del Blat, adoptó la estructura irregular en forma de “T” que se mantuvo hasta el año 1910.

Durante siglos se convirtió en espacio para el mercado de la población. En 1910 se derribó la manzana que quedaba por construir el edificio modernista conocido como la Pajarera, para utilizarlo como mercado cubierto.

De hecho, “La Pajarera” empezó a proyectarse en 1905 para centralizar los productos cárnicos que salían del Matadero. Proyectado por Pau Salvat y Gili Moncunill, tenía una forma octogonal y seguía la estética modernista de la época.

El edificio tenía planta octogonal, con una cubierta a dos niveles a modo de pagoda. Se coronaba con un tragaluz central que iluminaba y ventilaba el interior. La primera cubierta era resuelta con baldosa, la segunda con teja plana y el lucernario era de cristal.

En la sesión del 22 de septiembre de 1905 se hace una descripción del edificio:

“El edificio en proyecto podría construirse en la plaza de la Construcción, en la confluencia de la calle de l'Argent y del Forn. Tendría 18 m. de ancha y fondo, de planta octogonal regular.

Las carnicerías en número de treinta aproximadamente se ubicarán en la parte exterior del lado del octógono. La entrada estará en la cara del edificio que mira a la Casa Consistorial.

En el interior del edificio podrían disponerse, con entrada independiente, seis o más mostradores para la venta de gallina y una mesa de cuatro a cinco metros de largo para el pez.

La parte interior de las carnicerías quedaría complemento incomunicada con el público, mediante rejas de hierro y entrada especial en los mostradores de gallina.

Los puestos de venta de carne serían de media de unos 3 metros de alto y en el cuerpo central una media de cuatro”.

La puerta de entrada estaba coronada con un frontón en el que estaba representado el escudo de la ciudad con una decoración de cerámica blanca y verde. Las puertas eran de hierro con decoración floral y los alféizares de los mostradores de las carnicerías estaban recubiertos de baldosa amarilla con decoración floral

La estructura general era de hierro. Tenía sus antecedentes en los mercados de Born y Sant Antoni de Barcelona. Al tener esta estructura podríamos decir que más que dentro del modernismo, este edificio, debería incluirse en la llamada arquitectura del hierro, sin embargo, la decoración era modernista.

Se trataba de un edificio singular que conectaba con las construcciones de la época, situado en el corazón de la ciudad. Como consecuencia de ser un edificio más funcional que suntuoso, nunca fue valorado como correspondía, lo que llevó a su derribo

Los días de mercado, toda la plaza y sus alrededores hervían de actividad. Más adelante, en 1962, se derribó el Mercado cubierto para ganar espacio en la plaza, recolocando el mercado de las carnes en la calle Santa Maria número 10, en Cal Ratés, donde también estaban las pescaderías.

Sin embargo, el mercado se continuó celebrando también en la plaza todos los miércoles y sábados hasta el año 1973, año en que se trasladó a una finca adquirida por el Ayuntamiento de Igualada en el Pla de la Masuca, donde había una nave industrial. Reconstruido el edificio, el Mercado cubierto entró en funcionamiento el día 22 de marzo de 1975, aunque no se inauguró oficialmente hasta el 2 de abril de 1977.

 

Fuente: www.veuanoioa.cat
            www.modernismeigualada.cat
Plaça Ajuntament
08700 Igualada, Catalunya

domingo, 1 de septiembre de 2024

Mercado Dominical del Libro de Sant Antoni

Barcelona - Catalunya

El Mercat de Sant Antoni, es uno de los mercados más grandes e importantes de Barcelona. Lo constituyen tres mercados: el de frescos, es decir alimentos; el de ropa, también conocido como els Encants; y el Dominical que es de libros. Está localizado en una de las manzanas del distrito del Eixample de Barcelona, donde antiguamente se encontraba el Baluard de Sant Antoni, una de las principales entradas a la ciudad amurallada.

El edificio, inaugurado en 1882, fue diseñado por el arquitecto Antoni Rovira i Trías. Fue el primer mercado que se hizo fuera de la ciudad antigua y su ubicación obedece al plan original de Ildefonso Cerdá.

El edificio resultante causó impresión: estructura de hierro con altísimos ventanales, con planta central circular con función panóptica y cuatro brazos cruzados prolongándose como las aspas de un molino. Todo cubierto y con amplias cornisas laterales para proteger las paradas exteriores del sol o la lluvia.

Inicialmente la actividad comercial estaba destinada al comercio de comida. Muy pronto la oferta de alimentos se amplía a otras mercancías y alrededor del edificio se crea un Mercat dels Encants ocupado casi completamente por comerciantes del ramo textil y artículos para el hogar. Más tarde, el espacio también dio cabida a un tercer mercado: el Mercat Dominical de Sant Antoni. Libros nuevos y viejos, postales, posters, revistas, cromos, sellos… Los libreros y los coleccionistas de diversas pasiones se dieron cita con el público cada domingo convirtiendo este lugar en un raro ejemplo de mercado urbano con actividad cada día de la semana.


Se comenta que el mercado de libros de segunda mano, también conocido como Fira de Bellcaire, era una actividad heredada de la que existió entre 1920 y 1936 en el Paral·lel, al lado del Molino. Allí se ofertaban todo tipo de objetos, pero la venta de libros se impuso. Para afrontar las inclemencias del tiempo se organizaron en asociación y consiguieron que el Ayuntamiento les ofreciera emplazarse debajo de las amplias marquesinas del mercado y así comenzó una actividad que tuvo una acogida estupenda por parte de los barceloneses.

Desde 1936, gente todo tipo, entre los que se contaban intelectuales de prestigio (se dice que durante la dictadura de Franco en Sant Antoni se vendían o se intercambiaban clandestinamente libros prohibidos), acudían a comprar o simplemente a pasear entre sus abarrotados puestos.


La bella estructura construida en el siglo XIX comenzó a dar síntomas de cansancio y en el año 2007 dio comienzo un periodo de obras de reforma que supusieron el traslado de los tres mercados a unas estructuras prefabricadas provisionales en las calles adyacentes. El proceso de rehabilitación sufrió varios retrasos, el más importante de los cuales lo motivó el hallazgo de restos arqueológicos.

Tras estas largas y discutidas obras, el mercado se ha reabierto en 2018. Se ha querido aprovechar la rehabilitación de estos más de 50.000 metros cuadrados para construir aparcamientos y equipamiento urbano. Se han liberado los patios interiores que antes se utilizaban solo para carga y descarga. Las obras han hecho salir a la luz las joyas arqueológicas que guardaban las entrañas del edificio:  un tramo de la Vía Augusta romana original, un tramo de las murallas del siglo XVII entre las calles Urgell y Manso, el Baluart de Sant Antoni y una necrópolis, también de la época romana.

Actualmente el mercado cuenta con 74 paradas repartidas concéntricamente en el exterior del edificio, bajo unas marquesinas. Aglutinan especialidades diferentes, que van desde el libro antiguo, de colección y descatalogado, coleccionismo de postales y documentos históricos, cómics, carteles, películas, cromos, videojuegos, y libro de ocasión y de segunda mano.

 

Fuente: Wikipedia.es; barcelonia.com


www.mercatdominicaldesantantoni.com
Carrer del Comte Urgell, 1
L’Eixample, 08011
Barcelona

miércoles, 14 de agosto de 2024

Les Halles de Tours

Tours - Francia

El mercado de Les Halles de Tours tiene una historia que se remonta al siglo XII, cuando ya se realizaban mercados en la zona, conocida como el "carreau des Halles". El concepto de construir un mercado cubierto en la ciudad nació en 1832, pero no fue hasta 1861 que se reactivó el proyecto, que fue encomendado al arquitecto Gustave Guérin. Inspirado por los pavillons Baltard de París, Guérin diseñó un edificio de hierro y vidrio para adaptarse a las nuevas tendencias arquitectónicas industriales de la época. La construcción comenzó en 1863 y el mercado fue inaugurado el 15 de agosto de 1866 durante la fiesta del Imperio.

El mercado de Les Halles rápidamente se convirtió en un punto de referencia en Tours, albergando una gran variedad de puestos de alimentos frescos y un mercado mayorista para los comerciantes locales. Su éxito obligó a las autoridades a ampliar la estructura, lo que ocurrió tras la demolición de la iglesia de Saint-Clément en 1883, cuando se incorporaron nuevas secciones al pabellón norte.

A lo largo del siglo XX, el mercado continuó siendo esencial para la vida de Tours, pero a medida que la ciudad se modernizaba, el mercado original comenzó a quedarse pequeño. En los años 60 y 70, el mercado de gros fue trasladado a la zona de Rochepinard, y las viejas estructuras fueron destruidas en 1976. La demolición de los antiguos pabellones dejó un vacío importante en la ciudad, conocido como el "trou des Halles".

La nueva versión del mercado fue inaugurada en 1980. Con un diseño moderno, el nuevo edificio es más funcional, con un aparcamiento subterráneo y un espacio optimizado para el comercio. Sin embargo, la nueva arquitectura, que utiliza acero, plexiglás y vidrio, fue inspirada por la estructura del Forum des Halles de París. Aunque algunos lamentaron la pérdida de la estética de los pabellones originales, la modernización permitió mejorar las condiciones de trabajo de los comerciantes y garantizar un ambiente más higiénico.

Uno de los elementos más interesantes de Les Halles es la gran variedad de productos locales que se pueden encontrar. En el mercado cubierto, los comerciantes venden productos de la región de Touraine, como el vino de Chinon, que es reconocido por su calidad, y el queso Sainte-Maure-de-Touraine, uno de los más emblemáticos de la región. Además de estos productos, es común encontrar castañas, frutas de temporada, pescados frescos del río Loire y embutidos caseros. Los mercados de Les Halles se han convertido en un lugar en el que los productos autóctonos tienen un espacio destacado, lo que permite a los habitantes de Tours y sus alrededores acceder fácilmente a productos frescos y de calidad.

El mercado exterior que se monta en la plaza cada día es igualmente importante. Es conocido por su ambiente más relajado y su variedad de productos. En él se pueden encontrar desde flores frescas hasta panadería artesanal, pasando por miel y especias locales. Los puestos al aire libre no solo ofrecen alimentos, sino también artículos artesanales y productos de temporada, lo que convierte a la plaza en un lugar muy pintoresco y dinámico.

En cuanto a estadísticas, se estima que alrededor de 150 comerciantes operan en el mercado de Les Halles de Tours, distribuidos entre el mercado cubierto y el mercado exterior. A pesar de la modernización de las instalaciones, el mercado sigue siendo muy popular entre los locales, quienes lo consideran una parte fundamental de su vida diaria.

El mercado también ha sido testigo de diversos momentos históricos de la ciudad. Durante la Revolución Francesa, por ejemplo, los mercados como Les Halles fueron puntos clave de distribución de alimentos, y en tiempos de guerra, el mercado de Tours fue vital para la provisión de productos a la población. Además, se dice que algunos comerciantes han sido parte del mercado durante varias generaciones, lo que añade un toque de tradición y continuidad a la historia del lugar.

Hoy en día, Les Halles de Tours sigue siendo un lugar vivo, donde se mezcla la tradición con la modernidad. Los turistas que visitan la ciudad tienen la oportunidad de conocer de cerca los productos locales y disfrutar de la atmósfera única que ofrece el mercado, mientras que los habitantes de la ciudad continúan confiando en él para hacer sus compras diarias. Sin duda, el mercado de Les Halles sigue siendo una pieza fundamental en la vida de Tours, no solo como un centro comercial, sino también como un símbolo de la identidad y la cultura de la región.


www.leshallesdetours.fr
1 Pl. Gaston Paillhou
37000 Tours, Francia

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