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sábado, 21 de marzo de 2026

Mercat del Ninot

Barcelona - Catalunya


El Mercat del Ninot es uno de los mercados municipales más representativos de Barcelona y un claro ejemplo de cómo la tradición y la modernidad pueden convivir en un mismo espacio. Situado en el barrio de la Esquerra de l’Eixample, este mercado forma parte del día a día de los vecinos y constituye un punto de encuentro social y comercial con más de un siglo de historia.



Sus orígenes se remontan a finales del siglo XIX, alrededor de los años 1893 y 1894, cuando en la zona ya existía un mercado al aire libre conocido como “El Porvenir”. Este nombre reflejaba el crecimiento y la expansión urbana que vivía Barcelona en aquella época. Con el paso del tiempo y la consolidación del barrio, se hizo necesaria la construcción de un mercado cubierto, que finalmente se inauguró en 1933, dotando al espacio de mejores infraestructuras y mayor estabilidad.

El nombre actual del mercado tiene un origen curioso y muy arraigado en la tradición popular. Proviene de un “ninot”, una figura de madera con forma de niño que originalmente era un mascarón de proa de un barco. Según la historia, esta figura fue encontrada en la playa por la hija de un tabernero, quien presenció el desguace de un barco en la Barceloneta, y que se encaprichó del mascarón de proa, una talla de madera policromada de autor desconocido y de poco más de un metro, que representaba a un joven grumete con un gorro de plato en la mano derecha y otro certificado. La joven logró llevársela hacia Les Corts, donde la colocaron en la fachada de la taberna familiar, en el número 9 de la calle Valencia (hoy número 107). El Ninot incrementó aún más la fama del establecimiento, ya que la gente decía “voy a comprar vino al Ninot” y por extensión se refería a la zona. Hoy en día, este elemento simbólico sigue presente en la entrada del recinto mediante una reproducción, recordando su origen humilde y anecdótico.

En la zona surgió un mercadillo, que se montaba los sábados en los alrededores de la fábrica Batlló -actual Escuela Industrial-, aprovechando que los obreros salían con la semanada en el bolsillo. El Ayuntamiento de Barcelona interpuso varias demandas contra el mercadillo por la insalubridad y el entorpecimiento de la circulación que ocasionaba, hasta que el Ayuntamiento de Les Corts decidió en 1892 adecuar el solar donde hoy encontramos el actual mercado, en la calle Mallorca, entre Villarroel y Casanova.

 

A lo largo de los años, el mercado ha experimentado diversas transformaciones, siendo la más importante la reforma integral llevada a cabo entre 2009 y 2015. Esta renovación permitió modernizar completamente las instalaciones, mejorando la accesibilidad, ampliando los espacios y adaptándolo a las necesidades actuales, sin perder su esencia tradicional. Tras su reapertura, el mercado se consolidó como un espacio moderno, funcional y atractivo.




Arquitectura

El nuevo mercado mantiene la estructura metálica previa, formada por tres cuerpos con el central más elevado, pero incorpora importantes cambios en mejorar la experiencia de comerciantes y visitantes.

Las cubiertas y las fachadas se rediseñan con un sistema de lamas perforadas para permitir entrar la luz natural desde el exterior sin dejar pasar la radiación solar directa, que podría dañar los alimentos. La remodelación también permite medidas de eficiencia energética como climatización mediante uso de placas fotovoltaicas y agua caliente mediante placas solares, alumbrado con tecnología LED y sistemas de regulación de flujo de aire.

Las fachadas laterales integran los puestos exteriores para ganar metros de acera y espacio en las dos plazas que se generan en la calle Mallorca. Aparte, el vaciado del subsuelo permite la generación de dos plantas subterráneas, que hoy albergan un parking, un autoservicio, espacios de carga-descarga y almacenes.

En la actualidad, el Mercat del Ninot cuenta con más de ochenta puestos que ofrecen una amplia variedad de productos frescos, como frutas, verduras, carnes, pescados y embutidos, así como algunos espacios gastronómicos donde es posible degustar platos y tapas. A diferencia de otros mercados más orientados al turismo, este mantiene un ambiente cercano y auténtico, siendo frecuentado principalmente por los residentes del barrio.


 

Fuente: www.mercatdelninot.com

 

Carrer de Mallorca, 133-157

08036 Barcelona

 

 

sábado, 25 de octubre de 2025

Llibreria Anglada

Vic - Catalunya

Si hay una tienda emblemática en Vic es, sin duda, la antigua imprenta Anglada, después convertida en librería. Está ubicada en los bajos de la casa Vilà, un edificio con fachada a la calle Verdaguer, en la Rambla y en la plaza Mayor. Es en los porches de la plaza donde se encuentran los escaparates de la librería, fruto de una reforma de los años cincuenta. Lo más interesante es en el interior, donde se conservan, de inicios del siglo XX, las pinturas de techos y paredes y una curiosa capillita situada en un rellano dentro de una hornacina.

Fue fundada por Llucià Anglada Comas, que había regentado la imprenta de Ignasi Valls entre 1827 y 1830 y después trabajó en la imprenta de Josep Trullàs. En 1843 estableció una pequeña librería y taller de encuadernación en la calle Ramada. En 1850 se estableció como impresor en la Plaza Mayor. A su muerte, en 1868, será su hijo, Ramon Anglada i Pujals, quien continuará con la imprenta, que permaneció activa hasta los años ochenta del siglo XX. La tienda se inauguró hacia 1860, pero fue objeto de una profunda reforma hacia 1905, en época de Luciano Anglada y Serra, cuando se decoró con un techo de tela pintada con motivos vegetales y animales y la capillita con la Virgen. En 2019, se llevaron a cabo uno trabajos de restauración integral del local.




Fuente: web poblescatalunya.cat
https://angladallibreriavi.wixsite.com/angladallibreriavic/post/llibreria-anglada-vic
Plaça Major, 12
08500 – Vic
Catalunya

sábado, 15 de marzo de 2025

Biblioteca Gabriel García Márquez

Barcelona - Catalunya

En el barrio de Sant Martí de Provençals de Barcelona, ​​concretamente en el número 219 de la Calle del Treball y junto a la nueva Plaza de Carmen Balcells Segalà, se encuentra una de las bibliotecas más atractivas del planeta: la Biblioteca Gabriel García Márquez. Rinde homenaje al célebre escritor colombiano, ganador del Premio Nobel de Literatura, y busca promover la lectura y la creatividad entre sus visitantes.

Arquitectónicamente -pero no únicamente- es tan interesante que algunos la han bautizado como el Guggenheim de La Verneda (el barrio de La Verneda está casi a su lado).

Fue inaugurada en mayo del 2022 para dar servicio no sólo a Sant Martí sino a los barrios adyacentes como el caso de la citada La Verneda.

El edificio, diseñado por el estudio de arquitectura SUMA Arquitectura, destaca por su estructura de madera, un material poco común en la construcción de bibliotecas, pero elegido por su sostenibilidad y calidez. Su diseño se basa en la idea de un gran árbol de libros, una metáfora que evoca la conexión entre la naturaleza y el conocimiento.

La biblioteca tiene cinco plantas, con una distribución abierta y fluida que permite la entrada de luz natural a través de grandes ventanales. Su fachada de madera y vidrio no solo proporciona un aspecto acogedor, sino que también mejora la eficiencia energética del edificio.

Uno de los elementos más llamativos de su arquitectura es su estructura orgánica y curva, que rompe con la rigidez de los edificios convencionales y crea un ambiente más cercano y envolvente. La combinación de espacios abiertos, terrazas y zonas de lectura al aire libre refuerza su conexión con el entorno urbano.

El espacio ganó el Premio a la Mejor Biblioteca Pública de 2023 que entrega la Federación Internacional de Asociaciones e Instituciones Bibliotecarias (IFLA) y Systematic, y ha sido la primera vez que entre las nominaciones a este galardón internacional se encontraba una biblioteca del sur de Europa. También es la primera vez que una biblioteca que no alcanza los 4.000 m² ha sido nominada; debe tenerse en cuenta que las últimas bibliotecas que se llevaron el premio superan de largo los 10.000 m2.

Los méritos que se han valorado para darle este prestigioso premio son la buena interacción con el entorno y la cultura local, la calidad arquitectónica del edificio, la flexibilidad de los espacios y servicios, la sostenibilidad, el compromiso con el aprendizaje y conexión social, la digitalización y soluciones técnicas de los servicios, el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible que marca Naciones Unidas y la visión global. Ciertamente, no es poco.

Y no ha terminado aquí porque el edificio también ganó el Premio Ciudad de Barcelona de Arquitectura.

Dentro de la biblioteca, nos encontramos con un ambiente dominado por una cálida luminosidad y con varios espacios, no es como las bibliotecas más clásicas que tienden a ser más uniformes, aquí encontramos variedad y cada espacio conforma por sí solo un ecosistema. Encontraremos butacas, pufs, gradas de madera, almohadas, una hamaca… Incluso tiene un espacio para la socialización y también luce su propio estudio de radio.

Si dividimos por plantas, en la inferior se encuentra además del citado estudio de radio, un auditorio, salas y un patio. En las dos plantas siguientes tenemos la colección y espacios que facilitan la lectura. En el piso siguiente encontramos el espacio infantil y juvenil, y la última planta está destinada a aquellos que buscan mayor concentración.

Especializada en literatura latinoamericana, podemos encontrar espacios tan singulares como uno dedicado al creador de Mortadelo y Filemón, Francisco Ibáñez, vecino del barrio.

www.ajuntament.barcelona.cat/biblioteques/ca/bibgarciamarquez
Plaça Carmen Balcells Segalà, 1
08020 Barcelona

viernes, 14 de marzo de 2025

La Pajarera

Igualada - Catalunya

En 1910, la plaza del Ayuntamiento de Igualada mostró un cambio radical, y que perduraría durante muchos años. Buena culpa de todo ello la tuvo “La Pajarera”, que se convirtió en el mercado por excelencia de la ciudad.

La Plaza del Ayuntamiento de Igualada cuenta con una zona porticada, hoy sólo conservada en el lado noroeste. Originalmente era mucho más extensa, pues ocupaba toda la plaza. En 1912 se derribaron las vueltas que hacían chaflán con la travesía de San Sebastián, y en 1932, las que daban a la calle de Santa Maria. Se trata de la plaza que conforma el centro de la vida igualadina y está presidida por el edificio del Ayuntamiento y forma parte del Inventario del Patrimonio Arquitectónico de Cataluña. El espacio ocupado por esta plaza ha sufrido numerosas modificaciones a lo largo de los siglos, y proviene de la unificación dos plazas menores en una sola, la plaza Nova (mencionada desde el año 1337) y la plaza del Blat (de la que existen testigos desde el año 1356). La nueva plaza, conocida desde ese momento toda ella como plaza del Blat, adoptó la estructura irregular en forma de “T” que se mantuvo hasta el año 1910.

Durante siglos se convirtió en espacio para el mercado de la población. En 1910 se derribó la manzana que quedaba por construir el edificio modernista conocido como la Pajarera, para utilizarlo como mercado cubierto.

De hecho, “La Pajarera” empezó a proyectarse en 1905 para centralizar los productos cárnicos que salían del Matadero. Proyectado por Pau Salvat y Gili Moncunill, tenía una forma octogonal y seguía la estética modernista de la época.

El edificio tenía planta octogonal, con una cubierta a dos niveles a modo de pagoda. Se coronaba con un tragaluz central que iluminaba y ventilaba el interior. La primera cubierta era resuelta con baldosa, la segunda con teja plana y el lucernario era de cristal.

En la sesión del 22 de septiembre de 1905 se hace una descripción del edificio:

“El edificio en proyecto podría construirse en la plaza de la Construcción, en la confluencia de la calle de l'Argent y del Forn. Tendría 18 m. de ancha y fondo, de planta octogonal regular.

Las carnicerías en número de treinta aproximadamente se ubicarán en la parte exterior del lado del octógono. La entrada estará en la cara del edificio que mira a la Casa Consistorial.

En el interior del edificio podrían disponerse, con entrada independiente, seis o más mostradores para la venta de gallina y una mesa de cuatro a cinco metros de largo para el pez.

La parte interior de las carnicerías quedaría complemento incomunicada con el público, mediante rejas de hierro y entrada especial en los mostradores de gallina.

Los puestos de venta de carne serían de media de unos 3 metros de alto y en el cuerpo central una media de cuatro”.

La puerta de entrada estaba coronada con un frontón en el que estaba representado el escudo de la ciudad con una decoración de cerámica blanca y verde. Las puertas eran de hierro con decoración floral y los alféizares de los mostradores de las carnicerías estaban recubiertos de baldosa amarilla con decoración floral

La estructura general era de hierro. Tenía sus antecedentes en los mercados de Born y Sant Antoni de Barcelona. Al tener esta estructura podríamos decir que más que dentro del modernismo, este edificio, debería incluirse en la llamada arquitectura del hierro, sin embargo, la decoración era modernista.

Se trataba de un edificio singular que conectaba con las construcciones de la época, situado en el corazón de la ciudad. Como consecuencia de ser un edificio más funcional que suntuoso, nunca fue valorado como correspondía, lo que llevó a su derribo

Los días de mercado, toda la plaza y sus alrededores hervían de actividad. Más adelante, en 1962, se derribó el Mercado cubierto para ganar espacio en la plaza, recolocando el mercado de las carnes en la calle Santa Maria número 10, en Cal Ratés, donde también estaban las pescaderías.

Sin embargo, el mercado se continuó celebrando también en la plaza todos los miércoles y sábados hasta el año 1973, año en que se trasladó a una finca adquirida por el Ayuntamiento de Igualada en el Pla de la Masuca, donde había una nave industrial. Reconstruido el edificio, el Mercado cubierto entró en funcionamiento el día 22 de marzo de 1975, aunque no se inauguró oficialmente hasta el 2 de abril de 1977.

 

Fuente: www.veuanoioa.cat
            www.modernismeigualada.cat
Plaça Ajuntament
08700 Igualada, Catalunya

domingo, 23 de febrero de 2025

Caves Bohigas

El pasado domingo tuvimos la suerte de vivir una gran experiencia en las Cavas Bohigas, situadas en la histórica masía de Can Macià, en el corazón de la Conca d’Òdena, a tocar de Igualada. Desde el momento en que llegamos a la finca, nos envolvió una sensación de calma y belleza que solo un lugar con tanta historia es capaz de transmitir. La masía, de arquitectura tradicional catalana, se encuentra rodeada de un paisaje impresionante: amplias parcelas de viñas y aire fresco de la tierra vinícola, todo ello custodiado por la imponente montaña del Puig Aguilera.

Nuestra visita comenzó con un recorrido por las instalaciones de la masía, un complejo arquitectónico que combina la robustez de las construcciones tradicionales con el paso del tiempo. Las paredes de piedra, los techos de vigas de madera y los detalles en cada rincón nos hablaron de la historia de la familia Bohigas, que lleva más de 800 años vinculado a la tierra y la viticultura. Durante el recorrido, la guía nos explicó cómo la finca ha pasado de generación en generación, siempre manteniendo el respeto por el patrimonio y la naturaleza que rodea a este maravilloso lugar.

Uno de los momentos más sorprendentes fue el descubrimiento de la cripta de la Mare de Déu de la Mercè, un espacio que refleja la profunda conexión espiritual de la familia con su tierra y su tradición. Este pequeño pero significativo lugar, nos sorprendió por su buen estado de conservación del retablo, donde encontramos un mural con unas pinturas que escenifican a los personajes adorando a la Virgen de la Mercè, tallada y situada en la parte central del retablo. Como curiosidad queda del paso de las tropas en los años de la Guerra una inscripción tallada sobre el mármol de una de las barandas del altar.

También tuvimos ocasión de acercarnos a los viñedos. Caves Bohigas cultiva una variedad de uvas autóctonas de la región, como el Macabeo, el Xarel·lo, la Perellada y el Chardonnay, que crecen en los terrenos privilegiados de la finca. El clima de la zona, con inviernos fríos (aunque cada vez menos) y veranos cálidos, favorece un proceso de maduración ideal para obtener vinos y cavas de excelente calidad. Destacar que durante los años 80 en la zona era muy frecuente la producción de uva de variedad Sumoll, pero posteriormente en gran parte del territorio se sacrificaron esas viñas para introducir otras variedades de mejor acogida y rendimiento. Los propietarios de Bohigas decidieron mantener una pequeña parcela con esta variedad, y a día de hoy, en función de las condiciones de la campaña, se puede hacer una tirada de botellas única que recoge los vestigios de esa variedad. Procedente de cepas centenarias, esta uva sólo se puede vendimiar a mano, en caja de 15 kilos. La uva es encubada en jarras de arcilla de 250 litros, donde realiza la fermentación alcohólica.

Las bodegas interiores, frescas y llenas de historia, nos transportaron a otra época. Al caminar entre las filas de botellas que descansan en silencio, envejeciendo con paciencia, se siente la esencia del trabajo que se ha hecho a lo largo de los años. La crianza en estas bodegas subterráneas permite que los cavas desarrollen su complejidad y su carácter único, un proceso que la familia Bohigas cuida con mimo y esmero.

La zona de producción tenía que ser otro de los puntos culminantes de nuestra visita, pero por motivos de obras solo pudimos visitar la zona de los depósitos, no pudiendo visitar la zona de embotellado y degüelle, aunque tengo que decir que, por temas de trabajo, he tenido ocasión de visitar las instalaciones recientemente. Los modernos depósitos de fermentación, diseñados para mantener la temperatura y la humedad adecuadas, están rodeados de una atmósfera de respeto y cuidado. Nos hablaron del proceso de vinificación, desde la cosecha de las uvas hasta el embotellado, y de cómo la tradición se fusiona con la innovación para obtener un producto que actualmente exportan a múltiples países, siendo EEUU un gran importador de su producto.

Finalmente, para concluir nuestra visita, nos dirigimos al patio de la masía, un lugar encantador donde en épocas estivales los últimos años se ha utilizado como terraza de coctel amenizada con música, recreando un lugar de calma y entretenimiento ideal para desconectar. Allí pudimos relajarnos y disfrutar de una exquisita degustación de cava y vino. Sentados en mesas al aire libre, rodeados por el esplendor del paisaje y las antiguas paredes de la masía, tuvimos la oportunidad de probar algunos de los mejores cavas y vinos de la finca. El cava Brut Nature, con su delicada burbuja y su frescura, fue una delicia para el paladar. El vino tinto, por su parte, destacaba por su complejidad y su equilibrio, una verdadera muestra del trabajo artesanal que realiza la familia Bohigas en cada botella.

La experiencia en Caves Bohigas fue mucho más que una simple visita a una bodega; fue un viaje en el tiempo, un recorrido por la historia de una familia y una finca que han sabido mantener vivas las tradiciones mientras miran hacia el futuro. Y todo ello al lado de casa. Un rincón por el que hemos pasado en múltiples ocasiones de camino a excursiones por la zona y que nunca tuvo la merecida. Sin duda, es una visita que recomiendo a todos los amantes del vino, del cava y de la historia, un lugar donde se respira el alma de la tierra catalana y el arte de elaborar vinos y cavas excepcionales.

 

domingo, 1 de septiembre de 2024

Mercado Dominical del Libro de Sant Antoni

Barcelona - Catalunya

El Mercat de Sant Antoni, es uno de los mercados más grandes e importantes de Barcelona. Lo constituyen tres mercados: el de frescos, es decir alimentos; el de ropa, también conocido como els Encants; y el Dominical que es de libros. Está localizado en una de las manzanas del distrito del Eixample de Barcelona, donde antiguamente se encontraba el Baluard de Sant Antoni, una de las principales entradas a la ciudad amurallada.

El edificio, inaugurado en 1882, fue diseñado por el arquitecto Antoni Rovira i Trías. Fue el primer mercado que se hizo fuera de la ciudad antigua y su ubicación obedece al plan original de Ildefonso Cerdá.

El edificio resultante causó impresión: estructura de hierro con altísimos ventanales, con planta central circular con función panóptica y cuatro brazos cruzados prolongándose como las aspas de un molino. Todo cubierto y con amplias cornisas laterales para proteger las paradas exteriores del sol o la lluvia.

Inicialmente la actividad comercial estaba destinada al comercio de comida. Muy pronto la oferta de alimentos se amplía a otras mercancías y alrededor del edificio se crea un Mercat dels Encants ocupado casi completamente por comerciantes del ramo textil y artículos para el hogar. Más tarde, el espacio también dio cabida a un tercer mercado: el Mercat Dominical de Sant Antoni. Libros nuevos y viejos, postales, posters, revistas, cromos, sellos… Los libreros y los coleccionistas de diversas pasiones se dieron cita con el público cada domingo convirtiendo este lugar en un raro ejemplo de mercado urbano con actividad cada día de la semana.


Se comenta que el mercado de libros de segunda mano, también conocido como Fira de Bellcaire, era una actividad heredada de la que existió entre 1920 y 1936 en el Paral·lel, al lado del Molino. Allí se ofertaban todo tipo de objetos, pero la venta de libros se impuso. Para afrontar las inclemencias del tiempo se organizaron en asociación y consiguieron que el Ayuntamiento les ofreciera emplazarse debajo de las amplias marquesinas del mercado y así comenzó una actividad que tuvo una acogida estupenda por parte de los barceloneses.

Desde 1936, gente todo tipo, entre los que se contaban intelectuales de prestigio (se dice que durante la dictadura de Franco en Sant Antoni se vendían o se intercambiaban clandestinamente libros prohibidos), acudían a comprar o simplemente a pasear entre sus abarrotados puestos.


La bella estructura construida en el siglo XIX comenzó a dar síntomas de cansancio y en el año 2007 dio comienzo un periodo de obras de reforma que supusieron el traslado de los tres mercados a unas estructuras prefabricadas provisionales en las calles adyacentes. El proceso de rehabilitación sufrió varios retrasos, el más importante de los cuales lo motivó el hallazgo de restos arqueológicos.

Tras estas largas y discutidas obras, el mercado se ha reabierto en 2018. Se ha querido aprovechar la rehabilitación de estos más de 50.000 metros cuadrados para construir aparcamientos y equipamiento urbano. Se han liberado los patios interiores que antes se utilizaban solo para carga y descarga. Las obras han hecho salir a la luz las joyas arqueológicas que guardaban las entrañas del edificio:  un tramo de la Vía Augusta romana original, un tramo de las murallas del siglo XVII entre las calles Urgell y Manso, el Baluart de Sant Antoni y una necrópolis, también de la época romana.

Actualmente el mercado cuenta con 74 paradas repartidas concéntricamente en el exterior del edificio, bajo unas marquesinas. Aglutinan especialidades diferentes, que van desde el libro antiguo, de colección y descatalogado, coleccionismo de postales y documentos históricos, cómics, carteles, películas, cromos, videojuegos, y libro de ocasión y de segunda mano.

 

Fuente: Wikipedia.es; barcelonia.com


www.mercatdominicaldesantantoni.com
Carrer del Comte Urgell, 1
L’Eixample, 08011
Barcelona

domingo, 24 de abril de 2022

Trayecto Igualada - Pamplona

En este caso es un trayecto que hemos utilizado para ir a la población Guipuzcoana de Zegama, pero bien podría utilizarse para ir a otros rincones del País Vasco, evitando el natural recorrido desde Zaragoza por la autopista A2 + AP68 y en Alfaro coger el desvío por la A68 dirección Pamplona. Se trata de un recorrido alternativo totalmente gratuito que pasa por bonitas poblaciones pero que al recorrer cerca de la cordillera Pirenaica, no está exento de pasar por diversos tramos más sinuosos o con pendientes.

En nuestro caso cogemos la autovía A2 dirección Lleida, sobrepasando esta capital de provincia por su circunvalación, que nos llevará hasta el desvío hacia Huesca por la autovía A22. Aquí disfrutaremos de 80km exentos de peaje, hasta la población de Siétamo, desde donde actualmente llega esta carretera, y aunque lleva mucho tiempo en obras, todavía no está disponible el tramo hasta la capital Aragonesa. Es por ello que estos último s 10km los recorreremos por carretera nacional N240.

Una vez en Huesca, la rodearemos en busca del enlace de la autovía A23, la cual cruza el puerto de Monrepós y nos conduce hasta Sabiñánigo.

Desde esta población es por donde sería la ruta habitual para subir a la zona de Bielsa y el Portalet, rincones muy interesantes del Pirineo Aragonés.

Nuestro rumbo sigue sin embargo dirección Jaca, combinando tamos de vía rápida con tramos de carretera convencional.

Por último, desde Jaca hasta Pamplona continuaremos combinando tramos de autovía A22 con tramos de carretera nacional N240, hasta alcanzar la capital navarra de Pamplona. Desde aquí se nos abren diferentes posibilidades de rumbos, como puede ser el País Vasco, el Pirineo Navarro, o el País Vaco francés.


domingo, 17 de octubre de 2021

Montorroio - Montsent de Pallars

 Salida de alpinismo a las cimas de Montorroio (2.861m) y Montsent de Pallars (2.888m) desde el Embalse de Sallente (1.775m)














































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