viernes, 14 de agosto de 2026

Trayecto Igualada - Mulhouse

 

Como es bien sabido, cruzar Francia resulta un esfuerzo económico importante. Con este post intento proponer alternativas para paliarlo, ahorrando sustancialmente el gasto en peajes sin que ello suponga un desvió en km y tiempo excesivamente importante.

Vamos a mostrar las instrucciones de una ruta que nos permite múltiples destinos. En este caso, aprovechando la gratuidad actual de la autopista AP-7, nos dirigirnos directamente hacia la Jonquera por la autovía A-2 hasta la variante del Papiol, donde cogeremos la AP-7 dirección Francia. Si esquivamos las horas de máxima afluencia, esta es la vía más rápida y directa para poner rumbo a Francia por la costa. El hecho de esquivar las horas conflictivas nos permitirá también ahorrarnos las largas colas que se forman a la entrada a Francia en la barrera de peaje de Le Bolou.

Una vez de lleno en la autopista francesa A6, no queda otro remedio más que avanzar km hasta Lyon de manera ininterrumpida, pues no hay alternativas que compensen de forma eficiente. Al aproximarnos a Lyon, encontraremos una barrera de peaje, de manera que la circunvalación de esta capital francesa es por vías rápidas gratuitas. A partir de este punto es en el que proponemos una alternativa por carreteras nacionales las cuales solo cruzan unas pocas poblaciones y en muchos tramos disfrutamos de rectas y de carriles dobles que facilitan la conducción y adelantamientos.

Cuando nos adentramos por la autopista A7 a Lyon, poco después de cruzar por puente en dos ocasiones el río Isere, encontramos la salida dirección Strasburg, siguiendo las ruta E-15 dirección la autopista A46. La identificaremos perfectamente porque una vez tomado este desvío encontramos una subida importante que nos exige utilizar una buena dosis de potencia del vehículo para mantener la velocidad. Seguiremos por esta vía rápida circunvalando la capital francesa. La denominación de A46 derivará en la N346, aunque el formato de vía rápida no cambiará. Es fácilmente identificable porque seguimos la ruta propuesta E15.

Durante el trayecto de circunvalación identificaremos fácilmente el imponente Estadio de futbol del equipo Olimpic de Lyon. Es poco después donde deberemos estar atentos para tomar un desvío. En la confluencia de las autopistas A46 y A42, nosotros deberemos tomar la salida dirección Bourg-en-Bresse por la A42. Como referencia, podemos ir orientándonos siempre en dirección Strasburg.

Una vez superado este tramo, ya saldremos de Lyon. Esta autopista se transformará próximamente en la A-40. Seguiremos dirección Strasburg hasta rodear la ciudad e Bourg-en Bresse, donde deberemos estar atentos para tomar la salida 6, que es la que nos conducirá hacia nuestra alternativa para evitar los peajes que nos queden hasta Besançon. Con esta alternativa podemos llegar a conseguir un ahorro estimado de 21€ para vehículos de Clase 1 y de unos 32€  para vehículos de Clase 2. El trayecto se acortará en unos 40km en sobre cualquiera de las opciones de autopista posibles, bien sea por la A6 dirección Beaune o por la A39 dirección Dole, y el incremento de tiempo de conducción será de unos 40 minutos, en función del trafico de camiones que podamos encontrar.

Como decíamos, en la salida 6 nos pondremos rumbo a Lons-le-Saunier. A partir de aquí, empezaremos por un tramo de Nacionales un poco más lento, con múltiples rotondas y algún paso interurbano, pero en poco rato ya encontraremos vías rápidas que nos aproximaran a esta población, rodeándola sin necesidad de tener que cruzarla y ralentizar nuestro avance. En todo momento evitaremos los desvíos propuestos durante este camino para dirigirnos hacia la próxima autopista A39. Nuestro siguiente rumbo será Poligny y a continuación Besançon. Al aproximarnos a Besançon, tenemos la alternativa de ir a buscar la autopista sin necesidad de cruzar esta población, o la de cruzarla y alargar hasta la población de Marchaux, donde ya nos volveríamos a incorporar de vuelta a la autopista A-36 en dirección Mulhouse sin salirnos de esta vía.

Con esta alternativa, otra ventaja que se nos presenta es la de poder repostar en poblaciones con gasolineras de bajo coste, con lo que el ahorro del precio de combustible también puede ser importante. También nos permitirá hacer parada en sitios mucho más tranquilos y agradables, que no en las áreas de autopista, bien sea para comer o para buscar algún emplazamiento para pernoctar.


jueves, 6 de agosto de 2026

Librería Empik

Cracovia - Polonia

En pleno Rynek Główny, la inmensa Plaza del Mercado que desde hace siglos constituye el corazón de la ciudad, se encuentra la librería Empik, en el número 23; una de las grandes cadenas culturales de Polonia. Desde fuera, con sus escaparates y su aspecto contemporáneo, podría pasar desapercibida entre los edificios históricos de la plaza. Pero basta conocer un poco la historia de esta dirección para comprender que estamos ante un lugar muy especial.

Su historia se remonta a 1610, cuando Franciszek Jakub Mercenich, originario de Colonia, abrió su librería en este lugar. El dato resulta especialmente llamativo si se tiene en cuenta que estamos hablando de una época en la que los libros eran objetos mucho más escasos y caros que en la actualidad.

Durante los siglos siguientes, el local fue cambiando de propietarios y de funciones. Sin embargo, la actividad librera acabaría convirtiendo este número del Rynek en una referencia para la vida cultural de la ciudad.

Uno de los nombres fundamentales de esta historia es Gebethner i Wolff, una de las grandes empresas editoriales y libreras de Polonia. Su establecimiento en Cracovia llegó a adquirir tal importancia que durante décadas el local fue conocido sencillamente como la librería Gebethner.

No era únicamente un comercio. Era un punto de encuentro para lectores, escritores e intelectuales y uno de los lugares donde se podía acceder a buena parte de la producción editorial polaca.

La importancia cultural del establecimiento llegó hasta tal punto que el escritor mexicano Carlos Fuentes, durante una visita a Cracovia, lo definió como una “catedral del libro”.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el establecimiento dejó de funcionar como librería polaca y pasó a manos alemanas. Después de la guerra, la actividad librera regresó al local, aunque el sistema editorial y comercial polaco había cambiado por completo.

En la época comunista, la librería pasó a formar parte de Dom Książki, la red estatal de distribución de libros. Más adelante, ya después de la caída del comunismo, el establecimiento fue ocupado por Matras, otra importante cadena de librerías polaca.

Matras permaneció en el local hasta 2017. Después de varios años de transformaciones, llegó Empik.


El origen de Empik: mucho más que una cadena de librerías

La historia de Empik merece también una mención aparte. La empresa actual procede de los antiguos Kluby Międzynarodowej Prasy i Książki, conocidos como KMPiK, una red de establecimientos culturales que comenzó a desarrollarse en la Polonia de la posguerra. Los KMPiK no eran exactamente librerías como las conocemos hoy. Eran una mezcla de librería, quiosco internacional, sala de lectura, cafetería y centro cultural. Su importancia fue especialmente grande durante la época comunista. En un país sometido a fuertes restricciones sobre la circulación de información, estos establecimientos ofrecían acceso a prensa y publicaciones extranjeras y se convirtieron en lugares donde se podía tener contacto con idiomas, culturas e ideas procedentes de otros países. También acogían exposiciones, encuentros con escritores, conciertos y cursos de idiomas. De ahí que muchas personas los recuerden como una auténtica “ventana al mundo”.

La transformación de aquellos antiguos KMPiK en el actual Empik explica por qué la marca sigue teniendo en Polonia una relación que va mucho más allá de la venta de libros.

La librería consta de tres secciones. La primera es un espacio de venta: altas estanterías repletas de libros y cajas. Pero tras atravesar el pasillo, también lleno de literatura, el lector se transporta al mundo literario. Hay dos salas de lectura: una que lleva el nombre de Wisława Szymborska y la otra, el de Czesław Miłosz. No son nombres escogidos al azar. Szymborska vivió buena parte de su vida en Cracovia y convirtió la ciudad en uno de los escenarios fundamentales de su vida literaria. Miłosz, aunque nacido en la actual Lituania, también mantuvo una relación profunda con Cracovia y terminó viviendo allí durante sus últimos años. Ambos fueron galardonados con el Premio Nobel de Literatura: Szymborska en 1996 y Miłosz en 1980.

Las salas que llevan sus nombres funcionan casi como pequeñas habitaciones dedicadas a la memoria. Hay fotografías, libros y objetos relacionados con los escritores, pero también una sensación diferente a la de una librería convencional: aquí se invita al visitante a detenerse, sentarse, mirar y leer.

Y eso resulta especialmente apropiado en una ciudad que pertenece a la red de Ciudades de la Literatura de la UNESCO.

Una de las particularidades más llamativas del espacio son también sus enormes murales. Con unos 30 metros de longitud, representan a más de treinta escritores y escritoras relacionados con la ciudad. La intención es bastante clara: convertir una visita a la librería en un recorrido por la historia literaria de Cracovia.

 

www.empik.com
Rynek Główny 23
31-008 Cracovia - Polonia

Stary Kleparz

Cracovia - Polonia

A pocos minutos caminando del casco histórico de Cracovia se encuentra un lugar que, a primera vista, puede parecer un mercado más. Sin embargo, Stary Kleparz es mucho más que un conjunto de puestos de frutas, verduras y productos locales. Es uno de esos rincones donde todavía se puede observar el día a día de los habitantes de la ciudad y descubrir una Cracovia mucho más auténtica, alejada de los lugares más turísticos.

Stary Kleparz se encuentra al norte del casco antiguo, muy cerca de la Barbacana y de Planty. De hecho, basta con caminar unos minutos desde la Plaza del Mercado para encontrarnos con un ambiente completamente diferente: puestos llenos de color, vendedores ofreciendo sus productos, vecinos haciendo la compra y aromas que cambian según la época del año.

Una de las grandes curiosidades de Stary Kleparz es precisamente su antigüedad. El mercado está relacionado con el antiguo asentamiento de Kleparz, que durante siglos fue una población independiente situada junto a Cracovia. El comercio en esta zona tiene sus raíces en la Edad Media y, en 1366, el rey Casimiro III concedió a Kleparz derechos de ciudad y privilegios comerciales. Con el paso de los siglos, Kleparz terminó incorporándose a Cracovia, pero su tradición comercial permaneció. En el siglo XIX, la antigua plaza se dividió en dos espacios: la parte oriental se convirtió en la actual Plaza Matejko, mientras que la zona occidental conservó su función comercial y dio lugar al Stary Kleparz que conocemos hoy.

Una de las mejores cosas del mercado es que no existe una única temporada para visitarlo. Cada época del año tiene sus propios colores, olores y productos.

En los puestos podemos encontrar frutas y verduras frescas, quesos, productos lácteos, carnes, embutidos, pescado, pan, especias, hierbas aromáticas y flores. Muchos de estos productos proceden de agricultores y productores de la región. También hay productos de otros lugares del mundo, por lo que junto a alimentos típicamente polacos podemos encontrarnos con frutas exóticas y productos mucho menos habituales.

Uno de los productos que merece la pena buscar es el oscypek, un queso ahumado tradicional elaborado con leche de oveja y originario de la región de los montes Tatra. También podemos encontrar diferentes tipos de embutidos y panes polacos.

Y si visitamos el mercado durante el otoño, la experiencia cambia por completo. Los puestos se llenan de setas silvestres, entre ellas rebozuelos y boletus, además de otros productos propios de la temporada. En primavera aparecen verduras y hierbas frescas, mientras que durante el verano las frutas llenan los puestos de color.


Rynek Kleparski 20
31-150 Cracovia - Polonia




jueves, 30 de julio de 2026

Tajne Komplety

Wrocław - Polonia

Tajne Komplety es una librería y cafetería independiente situada en pleno centro histórico de Wrocław, a apenas unos metros de la Plaza del Mercado, en el pequeño pasaje llamado Przejście Garncarskie. Y aunque desde fuera puede parecer simplemente una librería más, en realidad es uno de esos lugares que forman parte de la vida cultural de la ciudad. Abrió en 2010 con una idea bastante sencilla: crear un espacio donde la gente pudiera sentarse tranquilamente a tomar un café, hojear un libro y quedarse el tiempo que quisiera, sin la sensación de estar simplemente en una tienda.


El nombre, Tajne Komplety, podría traducirse aproximadamente como “completos secretos” o “conjuntos secretos”, y tiene un aire bastante curioso. Pero lo importante es que la filosofía del lugar está muy relacionada con la idea de una librería independiente: aquí los libros no están elegidos simplemente porque sean los más vendidos, sino que existe una selección hecha por personas que conocen y aman la literatura. Por eso podemos encontrar novelas, poesía, libros de arte, humanidades, ciencias sociales, literatura infantil y también bastantes títulos que normalmente no encontramos en las grandes cadenas.

Al entrar, una de las primeras cosas que llama la atención es precisamente el ambiente. Las estanterías están llenas de libros y el espacio mezcla la librería con una pequeña cafetería. Puedes sentarte con un café italiano, un té o algo dulce mientras lees o simplemente observas el movimiento del lugar. La idea es que no tengas que elegir entre comprar un libro o tomar un café: aquí ambas cosas forman parte de la misma experiencia.

Actualmente la librería cuenta con alrededor de 9.000 títulos y también tiene libros en otros idiomas, especialmente en inglés y alemán, además de una selección en ucraniano. También encontramos vinilos y CD, algo que encaja bastante bien con la filosofía del lugar, porque aquí la literatura se entiende como parte de una cultura mucho más amplia.

Pero quizá lo más interesante es que Tajne Komplety no funciona únicamente como librería. Es también un pequeño centro cultural. A lo largo del año organiza alrededor de un centenar de actividades: presentaciones de libros, encuentros con escritores, talleres, debates, conciertos y diferentes eventos relacionados con la literatura y la cultura. Por eso es bastante habitual que alguien entre aquí simplemente para comprar un libro y termine encontrándose con una presentación o una actividad.

Hay además una tradición bastante curiosa llamada bookcrossing, que consiste en traer un libro que ya has leído y llevarte otro. Es una idea muy sencilla, pero refleja bastante bien el espíritu del lugar: los libros no se consideran solamente objetos que se compran y se venden, sino algo que circula entre las personas.

Tajne Komplety también está relacionado con la Fundación Tymoteusz Karpowicz, que lleva el nombre de uno de los poetas de vanguardia más importantes vinculados a Wrocław. La fundación trabaja en diferentes proyectos relacionados con la literatura y la cultura, y la librería forma parte de esa idea de crear una comunidad alrededor de los libros.

Y quizá lo más especial de este sitio sea precisamente su ubicación. Estamos en pleno centro de Wrocław, a unos cien metros de la Plaza del Mercado, uno de los lugares más turísticos y concurridos de la ciudad, pero al entrar en este pequeño pasaje parece que nos alejamos completamente del ruido de la plaza. Es un espacio más tranquilo, lleno de libros, café y conversaciones.

 

www.tajnekomplety.pl
Przejście Garncarskie 2
50-107 Wrocław, Polonia

 

Hala Targowa

Wrocław - Polonia

Cuando llegamos a la Hala Targowa de Wrocław, nos encontramos ante uno de los edificios más curiosos de la ciudad. A primera vista puede parecer una especie de fortaleza o incluso una iglesia, por sus grandes muros de ladrillo, sus torres y sus enormes ventanales. Sin embargo, estamos ante un mercado, y lo interesante es que lleva cumpliendo esta función desde hace más de cien años. La Hala Targowa, que significa literalmente “mercado cubierto”, abrió sus puertas en 1908, cuando Wrocław todavía se llamaba Breslau y pertenecía al Imperio alemán.

A comienzos del siglo XX, Breslau estaba creciendo muchísimo y los mercados al aire libre ya no eran suficientes para una ciudad de ese tamaño. Además, había problemas relacionados con la higiene y con la conservación de los alimentos. Por eso las autoridades decidieron construir grandes mercados cubiertos donde los comerciantes pudieran trabajar durante todo el año, protegidos de la lluvia, el frío y la nieve. Se construyeron dos grandes mercados, y este de la calle Piaskowa es el único que ha llegado hasta nuestros días.

Lo curioso es que, aunque hoy lo vemos como un edificio histórico, en el momento de su construcción era un edificio tremendamente moderno. La estructura interior está formada por enormes arcos de hormigón armado que permiten crear un espacio muy amplio y abierto, prácticamente sin columnas que dificulten la circulación. Hay que imaginar que a principios del siglo XX el uso de este tipo de estructuras era todavía bastante novedoso. Por eso la Hala representa muy bien ese momento en el que la arquitectura estaba empezando a combinar las nuevas tecnologías industriales con estilos arquitectónicos más tradicionales.

Y precisamente por eso, si entramos dentro, merece la pena levantar la mirada. El interior es probablemente la parte más espectacular del edificio. Los enormes arcos se repiten a lo largo de la nave y crean una sensación casi de catedral. De hecho, hay visitantes que cuando entran por primera vez se sorprenden porque esperan encontrarse simplemente con un mercado y se encuentran con un espacio que recuerda mucho más a una gran estación, una iglesia o una construcción industrial monumental.

El aspecto exterior tampoco es casual. Antes de que se construyera la Hala, en este lugar existía el llamado Arsenal Piaskowy, un edificio histórico que había servido como arsenal. Cuando se decidió construir el mercado, aquel edificio fue demolido, pero algunos elementos se conservaron y se incorporaron a la nueva construcción. Si nos fijamos en la fachada podemos encontrar, por ejemplo, unas grandes bolas de piedra que pertenecían al antiguo arsenal. Es un detalle pequeño, pero sirve para recordar que la historia del lugar es mucho más antigua que la propia Hala.

También podemos encontrar elementos decorativos que representan escenas relacionadas con la actividad del mercado. Uno de los más curiosos es una escultura de una vendedora que aparece protegida con un paraguas, como si estuviera intentando resguardarse del mal tiempo. Y esto tiene bastante sentido, porque precisamente uno de los objetivos de construir la Hala era acabar con los inconvenientes de los antiguos mercados al aire libre. Es como si la propia fachada nos estuviera contando por qué se construyó el edificio.

Una vez dentro, sin embargo, toda esa arquitectura monumental queda mezclada con algo mucho más cotidiano: la vida de un mercado. Aquí podemos encontrar frutas, verduras, carne, embutidos, pescado, pan, dulces, flores y muchos otros productos. También hay pequeños comercios y lugares donde comer o tomar algo. Durante décadas han existido además negocios tradicionales y pequeños servicios, como zapateros, relojeros o peluquerías. Por eso la Hala no es simplemente un monumento que visitamos para hacer fotografías, sino un lugar que continúa teniendo una función real dentro de la ciudad.

Y eso es precisamente una de las cosas que hacen especial a este edificio. En muchos lugares de Europa encontramos antiguos mercados que han sido restaurados y transformados en centros comerciales, restaurantes o espacios turísticos. Aquí, en cambio, todavía podemos ver a los habitantes de Wrocław haciendo algo tan sencillo como comprar verduras, carne o flores. Es decir, mientras estamos admirando una construcción de más de un siglo de antigüedad, la vida cotidiana continúa exactamente dentro de ella.

La Hala también fue testigo de algunos de los momentos más difíciles de la historia de Wrocław. Durante la Segunda Guerra Mundial la ciudad sufrió enormes destrucciones y, aunque el edificio resultó dañado, su estructura principal consiguió sobrevivir. Parte del tejado fue destruido y hubo daños en diferentes zonas, pero después de la guerra se realizaron reparaciones y el mercado volvió a funcionar. Esto resulta todavía más significativo si pensamos que la ciudad cambió completamente después de 1945: Breslau dejó de pertenecer a Alemania y pasó a formar parte de Polonia, y la mayoría de la población alemana fue sustituida por población polaca.

Así que cuando caminamos por la Hala estamos, de alguna manera, caminando por diferentes etapas de la historia de la ciudad. El edificio nació en la época alemana de Breslau, sobrevivió a la guerra, continuó funcionando en la nueva Wrocław polaca y ha llegado hasta el siglo XXI manteniendo su función original.

Actualmente la Hala está protegida como monumento histórico y forma parte del patrimonio de Wrocław. Pero lo interesante es que no se pretende convertirla en un museo. La intención es conservar su carácter de mercado y, al mismo tiempo, hacer que sea un espacio todavía más atractivo para los habitantes y visitantes, incorporando actividades gastronómicas, artesanales, culturales y sociales.

 

www.hala-targowa.pl
Piaskowa, 17 
50-359 Wrocław - Polonia


miércoles, 29 de julio de 2026

Miejski Dom Handlowy Świdnica

Świdnica - Polonia

El Miejski Dom Handlowy, conocido habitualmente por sus siglas MDH, es un edificio comercial situado en la ciudad de Świdnica, en la Baja Silesia, Polonia. Se encuentra en Plac Grunwaldzki, una de las zonas céntricas de la ciudad, y durante décadas ha desempeñado una función importante dentro de la actividad comercial local. Su nombre puede traducirse al español como «Casa Comercial Municipal» o, de una manera más natural, «Centro Comercial Municipal». Sin embargo, no se trata exactamente de un centro comercial moderno como los que conocemos actualmente, sino de un edificio dividido en numerosos pequeños locales y puestos comerciales independientes.

El edificio fue adaptado como espacio comercial en la década de 1990, en un momento en el que la ciudad estaba experimentando importantes transformaciones económicas y sociales después del final del sistema comunista en Polonia. Su función era ofrecer un espacio cubierto en el que diferentes comerciantes pudieran desarrollar pequeñas actividades comerciales y de servicios. De esta manera, el MDH se convirtió en una especie de mercado cubierto, donde los habitantes podían encontrar diferentes productos y servicios sin necesidad de desplazarse a grandes superficies comerciales.

Durante sus años de mayor actividad, el edificio tenía una gran cantidad de pequeños establecimientos y puestos, y formaba parte de la vida cotidiana de los habitantes de Świdnica. Este tipo de comercio era especialmente importante en una época en la que los grandes centros comerciales todavía no tenían la presencia que tienen actualmente en las ciudades polacas. Los pequeños comercios permitían a comerciantes y empresarios locales disponer de un espacio relativamente reducido para desarrollar sus negocios, y al mismo tiempo ofrecían a los habitantes una alternativa a los grandes establecimientos.

Una de las características más curiosas del Miejski Dom Handlowy es precisamente su aspecto y su organización. A diferencia de los centros comerciales contemporáneos, con grandes marcas, restaurantes, zonas de ocio y amplios espacios comunes, el MDH está formado principalmente por pequeños locales independientes. Cada establecimiento puede tener una actividad diferente, desde comercios hasta servicios especializados. Entre los negocios que se han podido encontrar allí se encuentra, por ejemplo, un establecimiento dedicado a la realización de copias de llaves. Esta variedad de pequeños negocios recuerda más a los antiguos mercados y galerías comerciales que a un centro comercial moderno.

Con el paso de los años, sin embargo, la importancia comercial del edificio ha disminuido. La aparición de grandes supermercados, centros comerciales modernos y nuevas formas de comprar ha hecho que este tipo de espacios tengan menos actividad que en el pasado. Algunos de los locales del MDH han quedado vacíos y el edificio ha perdido parte del movimiento que tenía antiguamente. Su estado y su futuro se han convertido incluso en un tema de debate dentro de la ciudad. En los últimos años se han planteado diferentes posibilidades para el futuro del inmueble, entre ellas una transformación de su función o incluso una reconstrucción, debido a que el edificio y el espacio que lo rodea ya no responden completamente a las necesidades comerciales actuales.

A pesar de esta pérdida de protagonismo, el Miejski Dom Handlowy continúa siendo un lugar interesante para comprender la evolución de Świdnica. Más que un simple edificio comercial, representa una etapa de la historia económica de la ciudad y del cambio que experimentó Polonia después de la caída del comunismo. Su existencia permite observar cómo han cambiado los hábitos de consumo y la forma de organizar el comercio urbano durante las últimas décadas. Además, su ubicación en una zona céntrica hace que forme parte del paisaje cotidiano de Świdnica y de la memoria de muchos de sus habitantes.

 

Plac Grunwaldzki 12

58-100 Świdnica -  Polonia

martes, 28 de julio de 2026

Giełda Staroci

Jawor - Polonia

En el centro histórico de Jawor, en la Baja Silesia polaca, se celebra una vez al mes un curioso mercado conocido como la Giełda Staroci, una feria de antigüedades, objetos usados y todo tipo de curiosidades. Tiene lugar normalmente el último domingo de cada mes en el Rynek, la antigua plaza del mercado, justo alrededor del Ayuntamiento. Aunque pueda parecer un simple rastro o mercadillo de segunda mano, en realidad es una mezcla de mercado de antigüedades, coleccionismo y objetos cotidianos de otras épocas. Entre los puestos se pueden encontrar porcelanas, monedas, relojes, libros, fotografías, juguetes, herramientas, muebles, cuadros, objetos militares y pequeños objetos cuyo valor puede ser tanto económico como sentimental o histórico.

Lo curioso es que, aunque Jawor tiene una historia medieval y su plaza fue durante siglos un importante centro de comercio y artesanía, la actual Giełda Staroci es bastante más reciente: su primera edición está documentada en abril de 2007. Así, los objetos que se venden pueden tener muchas décadas o incluso más de un siglo, mientras que la propia feria apenas lleva unos veinte años formando parte de la vida de la ciudad. Su ubicación en el antiguo mercado resulta especialmente apropiada, porque permite imaginar cómo aquel mismo espacio estuvo durante generaciones lleno de comerciantes y vecinos intercambiando todo tipo de productos.

Una de las mayores gracias de la feria es precisamente que nunca se sabe qué puede aparecer. Al lado de una pieza interesante para un coleccionista puede haber un objeto completamente corriente, una fotografía de una familia desconocida o un juguete que alguien conservó durante décadas. No tiene la apariencia perfectamente ordenada de una tienda de antigüedades: hay que rebuscar, preguntar y, a veces, negociar. Por eso la visita se parece bastante a una búsqueda del tesoro.

59-400 Jawor
Polonia

 


sábado, 21 de marzo de 2026

Mercat del Ninot

Barcelona - Catalunya


El Mercat del Ninot es uno de los mercados municipales más representativos de Barcelona y un claro ejemplo de cómo la tradición y la modernidad pueden convivir en un mismo espacio. Situado en el barrio de la Esquerra de l’Eixample, este mercado forma parte del día a día de los vecinos y constituye un punto de encuentro social y comercial con más de un siglo de historia.



Sus orígenes se remontan a finales del siglo XIX, alrededor de los años 1893 y 1894, cuando en la zona ya existía un mercado al aire libre conocido como “El Porvenir”. Este nombre reflejaba el crecimiento y la expansión urbana que vivía Barcelona en aquella época. Con el paso del tiempo y la consolidación del barrio, se hizo necesaria la construcción de un mercado cubierto, que finalmente se inauguró en 1933, dotando al espacio de mejores infraestructuras y mayor estabilidad.

El nombre actual del mercado tiene un origen curioso y muy arraigado en la tradición popular. Proviene de un “ninot”, una figura de madera con forma de niño que originalmente era un mascarón de proa de un barco. Según la historia, esta figura fue encontrada en la playa por la hija de un tabernero, quien presenció el desguace de un barco en la Barceloneta, y que se encaprichó del mascarón de proa, una talla de madera policromada de autor desconocido y de poco más de un metro, que representaba a un joven grumete con un gorro de plato en la mano derecha y otro certificado. La joven logró llevársela hacia Les Corts, donde la colocaron en la fachada de la taberna familiar, en el número 9 de la calle Valencia (hoy número 107). El Ninot incrementó aún más la fama del establecimiento, ya que la gente decía “voy a comprar vino al Ninot” y por extensión se refería a la zona. Hoy en día, este elemento simbólico sigue presente en la entrada del recinto mediante una reproducción, recordando su origen humilde y anecdótico.

En la zona surgió un mercadillo, que se montaba los sábados en los alrededores de la fábrica Batlló -actual Escuela Industrial-, aprovechando que los obreros salían con la semanada en el bolsillo. El Ayuntamiento de Barcelona interpuso varias demandas contra el mercadillo por la insalubridad y el entorpecimiento de la circulación que ocasionaba, hasta que el Ayuntamiento de Les Corts decidió en 1892 adecuar el solar donde hoy encontramos el actual mercado, en la calle Mallorca, entre Villarroel y Casanova.

 

A lo largo de los años, el mercado ha experimentado diversas transformaciones, siendo la más importante la reforma integral llevada a cabo entre 2009 y 2015. Esta renovación permitió modernizar completamente las instalaciones, mejorando la accesibilidad, ampliando los espacios y adaptándolo a las necesidades actuales, sin perder su esencia tradicional. Tras su reapertura, el mercado se consolidó como un espacio moderno, funcional y atractivo.




Arquitectura

El nuevo mercado mantiene la estructura metálica previa, formada por tres cuerpos con el central más elevado, pero incorpora importantes cambios en mejorar la experiencia de comerciantes y visitantes.

Las cubiertas y las fachadas se rediseñan con un sistema de lamas perforadas para permitir entrar la luz natural desde el exterior sin dejar pasar la radiación solar directa, que podría dañar los alimentos. La remodelación también permite medidas de eficiencia energética como climatización mediante uso de placas fotovoltaicas y agua caliente mediante placas solares, alumbrado con tecnología LED y sistemas de regulación de flujo de aire.

Las fachadas laterales integran los puestos exteriores para ganar metros de acera y espacio en las dos plazas que se generan en la calle Mallorca. Aparte, el vaciado del subsuelo permite la generación de dos plantas subterráneas, que hoy albergan un parking, un autoservicio, espacios de carga-descarga y almacenes.

En la actualidad, el Mercat del Ninot cuenta con más de ochenta puestos que ofrecen una amplia variedad de productos frescos, como frutas, verduras, carnes, pescados y embutidos, así como algunos espacios gastronómicos donde es posible degustar platos y tapas. A diferencia de otros mercados más orientados al turismo, este mantiene un ambiente cercano y auténtico, siendo frecuentado principalmente por los residentes del barrio.


 

Fuente: www.mercatdelninot.com

 

Carrer de Mallorca, 133-157

08036 Barcelona

 

 

viernes, 6 de marzo de 2026

Mercado de la Ribera

Bilbao - País Vasco

El Mercado de la Ribera es uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad de Bilbao y un símbolo de su tradición comercial y gastronómica. Situado junto a la ría del Nervión, en pleno Casco Viejo, este mercado no solo destaca por su tamaño, sino también por su larga historia, su singular arquitectura y su capacidad de adaptarse a los tiempos modernos.

La historia del mercado se remonta a los orígenes mismos de Bilbao. Ya en el año 1300, cuando se fundó la villa, se autorizó la celebración de un mercado semanal en esta zona, lo que demuestra su importancia desde la Edad Media. Durante siglos, este espacio funcionó como centro de intercambio de productos, primero con puestos al aire libre y estructuras provisionales. En el siglo XIX, concretamente en 1882, se construyó un mercado de hierro y vidrio que sustituyó a los antiguos puestos, reflejando el crecimiento industrial de la ciudad.

Sin embargo, el edificio actual es fruto de una gran transformación. Fue diseñado por el arquitecto Pedro Ispizua e inaugurado el 22 de agosto de 1929. Este nuevo mercado supuso una modernización total y se convirtió en uno de los más grandes de Europa, con unos 10.000 metros cuadrados de superficie. De hecho, llegó a ser reconocido por el Libro Guinness como el mercado municipal de abastos más completo del mundo.

Desde el punto de vista arquitectónico, el Mercado de la Ribera es un edificio muy singular. Presenta un estilo ecléctico con influencias del Art Decó, visible especialmente en sus vidrieras, adornos y detalles decorativos. Uno de sus aspectos más llamativos es su interior diáfano, sin columnas, lo que permite amplios espacios abiertos. Además, la luz natural juega un papel fundamental, ya que entra a través de grandes ventanales y techos translúcidos, iluminando todo el recinto de manera uniforme.

A lo largo del tiempo, el mercado ha sufrido diversas reformas. Tras las graves inundaciones de 1983, el edificio tuvo que ser rehabilitado, y ya en el siglo XXI experimentó una importante renovación que culminó en 2010. Esta modernización permitió adaptar el mercado a las nuevas necesidades, combinando tradición y modernidad. Hoy en día, no solo alberga puestos de productos frescos como carne, pescado o verduras, sino también espacios gastronómicos, bares y zonas de degustación.

En la actualidad, el Mercado de la Ribera sigue siendo un referente tanto para los habitantes de Bilbao como para los turistas. Además, ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos incorporando la venta online y promoviendo productos locales y sostenibles, lo que demuestra su evolución sin perder su esencia tradicional.

Como curiosidad, además de ser uno de los mercados cubiertos más grandes de Europa, este lugar ocupa el mismo espacio donde antiguamente se encontraba la primera plaza de la ciudad, lo que refuerza su valor histórico. También destaca por su estrecha relación con la cultura gastronómica vasca, siendo un punto clave para conocer productos típicos y la vida cotidiana de Bilbao.

El edificio está dividido en varias zonas según el tipo de producto. En la planta baja se concentran principalmente los puestos de pescado y marisco, donde se pueden ver productos frescos del mar Cantábrico. En otras plantas se encuentran las carnicerías, fruterías y puestos de verduras, donde destacan los productos locales de temporada. También hay charcuterías con embutidos típicos, queserías con variedades como el queso Idiazábal, y panaderías que ofrecen pan artesanal y dulces tradicionales.

Además de los puestos de alimentación, el mercado cuenta con una zona gastronómica moderna. En ella hay bares y pequeños restaurantes donde se pueden degustar pintxos, platos preparados y bebidas. Este espacio es muy popular tanto entre los habitantes de la ciudad como entre los turistas, ya que permite probar la cocina vasca en un ambiente informal.


20 Bis, Erribera Kalea, Ibaiondo
48005 Bilbao, Bizkaia

jueves, 5 de marzo de 2026

Biblioteca Municipal de Bidebarrieta

Bilbao - País Vasco

La Biblioteca Municipal de Bidebarrieta es uno de los espacios culturales más emblemáticos de Bilbao y un ejemplo muy representativo de cómo un edificio histórico puede reinventarse sin perder su esencia. Situada en pleno Casco Viejo, su presencia pasa casi desapercibida para quien no la conoce, pero tras su fachada se esconde una historia estrechamente ligada al desarrollo educativo, cultural e intelectual de la ciudad.

El edificio fue inaugurado en 1890 como sede del Instituto de Segunda Enseñanza de Bilbao, en un momento clave para la transformación de la ciudad. A finales del siglo XIX, Bilbao vivía un intenso proceso de industrialización que no solo impulsó su crecimiento económico, sino también la necesidad de formar a nuevas generaciones en un contexto cada vez más moderno. En ese escenario, el instituto de Bidebarrieta se convirtió en uno de los principales centros educativos de la villa.


Por sus aulas pasaron estudiantes que más tarde destacarían en distintos ámbitos del pensamiento y la cultura. Entre ellos, uno de los nombres más conocidos es el de Miguel de Unamuno, quien cursó allí parte de sus estudios. Este dato no es menor, ya que ayuda a entender la relevancia que tuvo el edificio como espacio de formación intelectual en una época especialmente fértil para el pensamiento en España.

Aunque su función cambió a mediados del siglo XX, el edificio ha conservado parte de su distribución original. Este detalle es interesante porque permite intuir cómo era la vida académica de la época: pasillos amplios, aulas luminosas y una organización pensada para la enseñanza tradicional. Esta continuidad entre pasado y presente es uno de los aspectos que le otorgan un carácter especial.

Desde el punto de vista arquitectónico, Bidebarrieta responde a un estilo ecléctico con predominio de influencias neoclásicas, muy habitual en edificios institucionales de finales del XIX. Su fachada transmite equilibrio y sobriedad, con una composición ordenada que encaja perfectamente en el tejido urbano del Casco Viejo. No se trata de un edificio monumental en el sentido más ostentoso, pero sí de una construcción elegante que refleja los valores de su época: orden, estabilidad y vocación pública.

Sin embargo, es en el interior donde el edificio revela su mayor riqueza. Uno de los espacios más singulares es el salón de actos, que destaca tanto por su valor artístico como por su uso continuado. Este salón está decorado con pinturas murales de estilo modernista, un contraste interesante con la sobriedad exterior del edificio. Las escenas representadas y el tratamiento ornamental aportan una dimensión estética que sorprende a quienes lo visitan por primera vez.

Este espacio no es únicamente decorativo: sigue siendo hoy uno de los principales escenarios culturales de la ciudad. En él se celebran conferencias, presentaciones de libros, ciclos literarios y encuentros con autores. De algún modo, el antiguo salón académico se ha transformado en un foro contemporáneo para el intercambio de ideas, manteniendo viva su vocación original.

La conversión del edificio en biblioteca pública en 1956 marcó un punto de inflexión en su historia. Este cambio respondió a la necesidad de dotar a Bilbao de un espacio dedicado a la lectura y la consulta accesible a toda la ciudadanía. A partir de ese momento, el antiguo instituto se adaptó progresivamente a su nueva función, incorporando servicios y reorganizando sus espacios.

Hoy en día, la biblioteca combina tradición y modernidad. Sus salas de lectura conservan elementos clásicos, como estanterías de madera y grandes ventanales que proporcionan luz natural, pero al mismo tiempo ofrecen recursos actuales para el estudio y la investigación. Esta mezcla genera un ambiente especialmente atractivo: no es un espacio frío ni puramente funcional, sino un lugar con identidad, donde la historia se percibe en cada rincón.

El fondo bibliográfico de la biblioteca es amplio y diverso, lo que la convierte en un recurso importante tanto para lectores habituales como para investigadores. Además, cuenta con hemeroteca y distintas secciones especializadas, lo que amplía sus posibilidades de uso más allá de la lectura convencional.

Otro aspecto que merece atención es su papel como dinamizador cultural. La Biblioteca de Bidebarrieta no se limita a ser un lugar de consulta, sino que mantiene una programación activa a lo largo del año. Los eventos que acoge contribuyen a reforzar su papel como punto de encuentro para la cultura en Bilbao, atrayendo a públicos muy diversos.

Como curiosidad, resulta interesante observar cómo el edificio ha sido capaz de adaptarse a distintas funciones sin perder su carácter. A lo largo de más de un siglo, ha pasado de ser un centro educativo a una biblioteca pública y, al mismo tiempo, ha sabido consolidarse como espacio cultural. Esta capacidad de transformación es, en sí misma, una de sus principales riquezas.

 

C. Bidebarrieta Kalea, 4, Ibaiondo
48005 Bilbao, País Vasco

sábado, 6 de diciembre de 2025

Les Halles de Béziers

Beziers - Francia

Les Halles de Béziers es un mercado cubierto emblemático ubicado en el corazón de la ciudad de Béziers, en la región de Occitania, al sur de Francia. Construido el año 1981, el edificio combina hierro forjado y vidrio, permitiendo que la luz natural inunde el espacio y creando un ambiente acogedor para los visitantes. Su diseño se inspiró en el estilo arquitectónico de les Halles de París, muy popular en esa época. A lo largo de los años, ha sido renovado varias veces para mantener su funcionalidad sin perder su carácter histórico y su encanto arquitectónico. La última actuación fue en 2024, cuando se llevó a cabo una nueva renovación importante para reforzar su carácter como espacio gastronómico vivo en la ciudad.

El mercado se distingue por ofrecer productos locales frescos y de calidad. En sus puestos se pueden encontrar frutas y verduras de temporada, carnes, quesos, vinos de la región y diversas especialidades del sur de Francia. Además de alimentos, algunos puestos venden productos artesanales y delicatessen, haciendo de Les Halles un lugar ideal para descubrir la gastronomía y la cultura local.

Más allá de su función comercial, Les Halles es un punto de encuentro social para los habitantes de Béziers. Los fines de semana, el mercado se llena de vida, y a menudo se organizan degustaciones, festivales de comida y eventos culturales que atraen tanto a locales como a turistas. Su ubicación céntrica lo convierte en un lugar accesible y fácil de visitar durante un paseo por el centro histórico de la ciudad.


https://www.ville-beziers.fr/a-decouvrir/patrimoine/les-halles
Pl. Pierre Semard
34500 – Béziers
Francia

sábado, 25 de octubre de 2025

Llibreria Anglada

Vic - Catalunya

Si hay una tienda emblemática en Vic es, sin duda, la antigua imprenta Anglada, después convertida en librería. Está ubicada en los bajos de la casa Vilà, un edificio con fachada a la calle Verdaguer, en la Rambla y en la plaza Mayor. Es en los porches de la plaza donde se encuentran los escaparates de la librería, fruto de una reforma de los años cincuenta. Lo más interesante es en el interior, donde se conservan, de inicios del siglo XX, las pinturas de techos y paredes y una curiosa capillita situada en un rellano dentro de una hornacina.

Fue fundada por Llucià Anglada Comas, que había regentado la imprenta de Ignasi Valls entre 1827 y 1830 y después trabajó en la imprenta de Josep Trullàs. En 1843 estableció una pequeña librería y taller de encuadernación en la calle Ramada. En 1850 se estableció como impresor en la Plaza Mayor. A su muerte, en 1868, será su hijo, Ramon Anglada i Pujals, quien continuará con la imprenta, que permaneció activa hasta los años ochenta del siglo XX. La tienda se inauguró hacia 1860, pero fue objeto de una profunda reforma hacia 1905, en época de Luciano Anglada y Serra, cuando se decoró con un techo de tela pintada con motivos vegetales y animales y la capillita con la Virgen. En 2019, se llevaron a cabo uno trabajos de restauración integral del local.




Fuente: web poblescatalunya.cat
https://angladallibreriavi.wixsite.com/angladallibreriavic/post/llibreria-anglada-vic
Plaça Major, 12
08500 – Vic
Catalunya
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