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jueves, 14 de agosto de 2025

Biblioteca Reale di Torino

Turin - Italia



La Biblioteca Reale di Torino es una de las instituciones culturales e históricas más importantes de Turín. Forma parte del complejo del Palazzo Reale y está incluida en el sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO como parte de las Residencias Reales Sabaudas.

La Biblioteca Real fue **fundada en el siglo XIX por el rey Carlo Alberto de Saboya con la intención de reunir y conservar la enorme colección de libros, documentos y obras de arte acumulados por la Casa de Saboya, la dinastía que gobernó gran parte del norte de Italia y que tuvo un papel central en la historia del país.

Inicialmente, estas colecciones eran privadas, destinadas al uso de la familia real, pero con el tiempo se convirtieron en un espacio público de conocimiento y estudio, abierto a investigadores, estudiantes y amantes de la cultura. Tras la transición del patrimonio de los Saboya al Estado italiano después de la Segunda Guerra Mundial, la biblioteca pasó a ser pública y se integró en los Musei Reali de Turín (Museos Reales).

Su patrimonio incluye:

  • Más de 200 000 volúmenes impresos
  • Más de 4 500 manuscritos y documentos antiguos
  • Una vasta colección de incunables, dibujos, mapas y grabados
  • Importantes obras y dibujos de Leonardo da Vinci, como su famoso Autorretato y el Códice sobre el vuelo de los pájaros

Quizás el aspecto más famoso y curioso de la Biblioteca Real es su colección de dibujos de Leonardo da Vinci, considerada una de las más importantes del mundo. Estas obras no se exponen permanentemente al público por su fragilidad, y suelen mostrarse en exposiciones temporales o rotaciones especiales para protegerlas de la luz y otros daños. Muchas de estas piezas están guardadas en una cámara segura subterránea dentro de la biblioteca, diseñada para protegerlas incluso de incendios, terremotos o daños accidentales, lo que refleja lo valiosa que es esta colección.

El espacio principal fue diseñado en el siglo XIX por el arquitecto Pelagio Palagi, con un estilo que combina elegancia, funcionalidad y grandeza: altos estantes, galerías con frescos, materiales nobles y una atmósfera que invita a la contemplación y al estudio.

  

https://residenzerealisabaude.com/es/biblioteca-reale/
Piazza Castello 191- Dentro del complejo del Palacio Real de Turín
10122 Turin
Italia

Librería La Bussola

Turin - Italia

La Libreria La Bussola es una de esas librerías que parecen resistir al paso del tiempo y a las modas comerciales. Situada en el corazón de Torino, en la elegante Via Po (una calle porticada llena de historia, cafés y pequeñas tiendas), La Bussola es un refugio para lectores curiosos y amantes del libro físico.

Fundada en 1999 por Mauro Carretta, La Bussola lleva más de veinticinco años funcionando como un punto de referencia para lectores exigentes y curiosos. No es una librería monumental ni centenaria, pero sí ha logrado consolidarse como un espacio estable dentro del tejido cultural turinés. En 2024 celebró su 25º aniversario, una señal de continuidad poco común en el panorama de las librerías independientes italianas.

Al entrar, lo primero que llama la atención es la sensación de abundancia: estanterías altas, mesas repletas de títulos y esa impresión casi laberíntica que invita a perderse sin prisa. No es una librería minimalista ni moderna en el sentido comercial del término; tiene más bien el encanto de las librerías tradicionales italianas, donde el libro sigue siendo el protagonista absoluto. El ambiente es tranquilo, acogedor, y propicio para hojear durante largo rato sin sentirse presionado.




Una de sus señas de identidad es la presencia de libros fuera de catálogo y títulos difíciles de encontrar. Además de novedades editoriales, ofrece remainders (excedentes de edición a precios reducidos) y libros que ya no se distribuyen en las grandes cadenas. Esta mezcla atrae tanto a lectores casuales como a coleccionistas que disfrutan encontrando pequeñas rarezas. Su catálogo abarca narrativa italiana e internacional, ensayo, historia, filosofía, arte y fotografía, junto a una sección infantil y juvenil bien surtida.

El ambiente contribuye decisivamente a su personalidad. El olor a papel, la densidad de los estantes y la disposición algo orgánica de los libros crean una atmósfera acogedora y ligeramente atemporal. El personal, además, suele ser descrito como cercano y competente: no se limita a vender, sino que orienta y recomienda, reforzando la dimensión humana de la experiencia.

Más allá de la venta, La Bussola participa en la vida cultural de la ciudad con presentaciones y encuentros literarios puntuales. Su ubicación en Via Po no es casual: esa calle ha sido durante décadas uno de los ejes del libro en Turín, con tenderetes bajo los pórticos que conviven con librerías establecidas. En ese contexto, La Bussola representa una continuidad entre la tradición del libro usado, la exploración bibliográfica y la librería independiente contemporánea.


https://www.facebook.com/librerialabussola

Via Po, 9B
10124 Torino
Italia

Mercato di Porta Palazzo

Turín - Italia


Si quieres entender de verdad la ciudad de Turín, no empieces por los museos ni por los monumentos. Empieza por su mercado. El Mercato di Porta Palazzo es un espacio vibrante, multicultural y lleno de vida que representa el alma cotidiana de la ciudad. Está situado en la Piazza della Repubblica, en pleno centro de Turín.

Porta Palazzo está considerado uno de los mercados al aire libre más grandes de Europa. Desde primera hora de la mañana, la plaza se transforma en un entramado de puestos que llenan el aire de colores, aromas y acentos distintos. Aquí no hay silencio. Hay voces que anuncian ofertas, compradores comparando precios, cuchillos cortando queso, bolsas que se llenan de frutas frescas. Todo ocurre a un ritmo rápido, pero curioso: caótico a primera vista, perfectamente organizado en el fondo.

Lo primero que llama la atención es la abundancia. Montañas de tomates rojos intensos, alcachofas perfectamente alineadas, naranjas brillantes, aceitunas en todas sus variedades. La sensación es de frescura absoluta.

El mercado de Porta Palazzo tiene raíces que se remontan al siglo XVIII, cuando la plaza comenzó a utilizarse como espacio de intercambio comercial. La ubicación no es casual: la zona era una de las puertas históricas de entrada a la ciudad, de ahí su nombre “Porta”.

Con el tiempo, el mercado fue creciendo junto con Turín, especialmente durante el siglo XIX, cuando la ciudad se convirtió en un importante centro industrial. La llegada de trabajadores y migrantes hizo que el mercado se transformara en un espacio multicultural.

Hoy en día, esa mezcla cultural sigue siendo una de sus características más interesantes. Aquí conviven vendedores italianos con comerciantes del norte de África, Europa del Este y otros lugares. Esa diversidad se refleja también en los productos: especias exóticas junto a trufas del Piamonte, verduras mediterráneas junto a ingredientes difíciles de encontrar en supermercados tradicionales.

 

El mercado ocupa aproximadamente 32,000 m² (casi 3,2 hectáreas) y está dividido en diferentes zonas, cada una con su propia identidad:

-Zona al aire libre (productos frescos): es la parte más conocida. Aquí se concentran los puestos de frutas y verduras, que ocupan gran parte de la plaza. También encontrarás flores y algunos productos agrícolas locales del Piamonte.

-Zona de carnes, quesos y especialidades: en los alrededores se sitúan carnicerías, puestos de embutidos y queserías tradicionales. Es el lugar ideal para descubrir productos típicos del Piamonte, como la toma, el gorgonzola o embutidos artesanales.

-Zona al aire libre dedicada a ropa, accesorios y utensilios: Aquí se agrupan puestos de ropa, zapatos, bolsos, artículos para el hogar y pequeños utensilios. Es un lugar donde se mezclan ofertas económicas con productos de uso diario, y donde los vendedores compiten por atraer la atención con montones de prendas apiladas y exhibiciones creativas. Los pasillos pueden ser estrechos y abarrotados, lo que genera un ambiente caótico pero auténtico, muy característico de los mercados tradicionales italianos. Además, esta sección refleja la multiculturalidad del mercado: puedes encontrar artículos de fabricación local junto con productos importados de diversas partes del mundo, y escuchar distintos idiomas mientras la gente negocia y pasea.

-Pabellón cubierto del pescado: una estructura cerrada alberga los puestos de pescado fresco. Aquí el ambiente cambia: el olor a mar domina y los vendedores exhiben mariscos, calamares y pescados traídos diariamente.

-Mercado Central: dentro del complejo también se encuentra el moderno Mercato Centrale Torino, inaugurado en 2019 en un edificio histórico restaurado. Este espacio combina tradición y gastronomía contemporánea: puestos gourmet, restaurantes, panaderías artesanales y zonas para sentarse a comer. Un gran equipamiento donde poder combinar los diferentes sabores que rodean la cocina italiana. Es una especie de puente entre el mercado tradicional y el turismo gastronómico actual.

La mejor hora para visitar es temprano por la mañana, cuando los productos están recién llegados y el ambiente es más animado. Por la tarde, algunos puestos cierran o bajan precios para vender lo que queda del día.

Horarios

  • Lunes a viernes: 7:00 – 14:00
  • Sábado: 7:00 – 19:00
  • Domingo: cerrado

-Zona de frutas, verduras, carnes y quesos: abre todos los días de lunes a sábado en los horarios anteriores.

-Pabellón de pescado cubierto: generalmente sigue los mismos horarios, aunque algunos vendedores pueden cerrar un poco antes.

-Zona de ropa, accesorios y utensilios: más concentrada en la mañana; los puestos suelen cerrar alrededor de las 14:00.

-Mercato Centrale Torino: suele abrir un poco más tarde y puede extenderse hasta la tarde, sobre todo los fines de semana, por su formato gastronómico y restaurante.


Piazza della Repubblica, 25
Torino, 10152
Italia

 


miércoles, 13 de agosto de 2025

Biblioteca Nazionale Universitaria di Torino

Turin - Italia

La Biblioteca Nazionale Universitaria di Torino es una de las instituciones culturales más importantes de Italia y un referente histórico en la conservación del patrimonio bibliográfico europeo. Su origen se remonta a 1720, cuando el rey Víctor Amadeo II decidió fundar una gran biblioteca que reuniera el conocimiento del Reino de Saboya. Poco después, en 1723, comenzó a funcionar vinculada a la Universidad de Turín, con el objetivo de servir tanto a estudiantes como a estudiosos.

A lo largo del siglo XVIII y XIX, la biblioteca experimentó un notable crecimiento gracias a la incorporación de importantes colecciones. Entre ellas destacan las bibliotecas ducales de los Saboya, fondos universitarios y numerosas donaciones privadas. Además, tras la época napoleónica, muchas bibliotecas religiosas fueron suprimidas y sus libros pasaron a formar parte de esta institución, lo que incrementó considerablemente su valor cultural. En 1873, ya en el contexto de la Italia unificada, la biblioteca adquirió oficialmente el estatus de Biblioteca Nacional, consolidándose como uno de los principales centros bibliográficos del país.

Sin embargo, su historia no ha estado exenta de dificultades. En 1904, un devastador incendio destruyó una parte muy significativa de sus colecciones, incluyendo numerosos manuscritos de gran valor. Décadas más tarde, durante la Segunda Guerra Mundial, el edificio sufrió graves daños a causa de los bombardeos. A pesar de estas tragedias, la biblioteca logró recuperarse gracias a esfuerzos de reconstrucción y a la solidaridad internacional, ya que muchas instituciones y particulares contribuyeron con nuevas donaciones de libros.

El edificio actual, reconstruido entre 1958 y 1973, se encuentra en la céntrica Piazza Carlo Alberto de Turín, frente al histórico Palazzo Carignano. La estructura combina elementos antiguos con un diseño moderno, ya que se conservó parte de la fachada histórica mientras que el interior fue completamente renovado. En su interior destacan amplias salas de lectura, diseñadas para acoger a un gran número de usuarios, así como espacios especializados destinados a la conservación de manuscritos, incunables y colecciones históricas. La organización del edificio responde a criterios funcionales, separando las áreas de consulta pública de los depósitos donde se preservan los fondos más delicados.

En la actualidad, la biblioteca alberga cientos de miles de volúmenes, entre libros, revistas y documentos históricos. Entre sus tesoros más valiosos se encuentran importantes manuscritos musicales, especialmente los autógrafos de Antonio Vivaldi, que constituyen una de las colecciones más relevantes del mundo en este ámbito. También conserva incunables —libros impresos antes de 1501— y documentos que permiten estudiar la evolución cultural de Italia y Europa.

Como curiosidad, tras el incendio de 1904, la biblioteca recibió apoyo internacional en forma de donaciones de libros, lo que permitió reconstruir parcialmente su colección. Además, fue una de las primeras bibliotecas públicas del Reino de Italia, lo que refleja su importancia en la difusión del conocimiento. Hoy en día, la Biblioteca Nazionale Universitaria di Torino no solo es un lugar de estudio, sino también un símbolo de resistencia cultural, capaz de superar catástrofes y seguir desempeñando un papel fundamental en la preservación de la memoria histórica.

Durante nuestra visita pudimos acceder a la sala de la colección de María Cristina de Borbón-Dos Sicilias. Gran parte de su riqueza proviene de legados vinculados a la nobleza del Reino de Cerdeña, siendo la colección de María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, reina consorte, uno de los núcleos más destacados. María Cristina, reconocida por su interés en la cultura y la educación, reunió a lo largo de su vida una biblioteca personal compuesta por manuscritos, incunables, libros de arte y documentos administrativos, muchos de los cuales reflejan tanto la historia política del Reino de Cerdeña como la vida cotidiana y los intereses culturales de la aristocracia europea de la época.

Tras su fallecimiento, estas colecciones privadas fueron donadas o incorporadas al acervo público, permitiendo que investigadores y ciudadanos tuvieran acceso a materiales que anteriormente eran patrimonio exclusivo de la corte. La sala dedicada a estos fondos conserva hoy no solo libros y manuscritos, sino también correspondencia, documentos oficiales, inventarios y registros que permiten reconstruir la formación de la biblioteca real y su evolución hacia un espacio público.

También pudimos visitar una exposición del Taller de restauración. La noche del 25 al 26 de enero de 1904 un gran incendio destruyó parte de la biblioteca y dañó gravemente cerca de 1500 manuscritos y decenas de miles de volúmenes impresos, reduciendo drásticamente la colección manuscrita medieval y moderna anterior a esa fecha.

Tras ese incendio, la institución emprendió operaciones de recuperación y restauración sin precedentes en Italia: se habilitó un laboratorio de restauración para estudiar y atender los manuscritos dañados.

Aunque la sede actual de la biblioteca en Piazza Carlo Alberto fue inaugurada más tarde (en 1973), la memoria del laboratorio histórico de restauración se conserva de modo permanente, con reconstrucciones y herramientas originales, y forma parte de los espacios dedicados a mostrar cómo se trabajaba con los manuscritos dañados tras el incendio de 1904.

En esa reconstrucción se exhiben herramientas y equipos de restauración de principios del siglo XX, como:

-Prensas de libro y cámaras de humidificación

-Dispositivos para separar y alisar hojas pegadas

-Instrumentos químicos usados en tratamientos de limpieza y recuperación

Esto forma parte de una historia técnica y documental de la conservación: tras el fuego, muchos manuscritos quedaron erguidos en bloques sólidos por el calor o se contaminaban por el agua usada para apagar las llamas, lo que exigió soluciones novedosas para esos tiempos.

Después de los primeros años del siglo XX, el continuó evolucionando. Fue trasladado varias veces y dirigido por expertos en restauración; en décadas posteriores (especialmente desde los años 1970 en adelante) se consolidó como un sitio en el que se trabaja técnicas modernas de conservación y restauración sobre manuscritos y volúmenes antiguos.

 
www.bnuto.cultura.gov.it
 
P.za Carlo Alberto, 3
10123 Torino TO, Italia

 

Libreria Internazionale Luxemburg

Turín - Italia

La Librería Internacional Luxemburg es una de las instituciones culturales más destacadas de la ciudad de Turín y un ejemplo de cómo una librería puede convertirse en un verdadero símbolo histórico. Su origen se remonta a 1872, en un momento en el que Italia acababa de consolidarse como Estado unificado y Turín, antigua capital del reino, seguía siendo un foco intelectual de primer nivel. Desde sus primeros años, la librería se diferenció por su vocación internacional, ofreciendo libros en distintos idiomas y atrayendo a lectores interesados en la cultura europea más allá de las fronteras italianas.

Durante el siglo XX, la librería atravesó distintas etapas, pero uno de los momentos clave de su historia se produjo en 1974, cuando fue adquirida por Angelo Pezzana. Bajo su dirección, la Luxemburg no solo sobrevivió a los cambios del sector editorial, sino que se transformó en un auténtico centro cultural. En esos años, especialmente entre las décadas de 1970 y 1990, la librería se consolidó como un espacio de encuentro intelectual, acogiendo presentaciones, debates y actividades vinculadas a la literatura y al pensamiento contemporáneo.

A lo largo de las décadas siguientes, la librería mantuvo su prestigio y su carácter independiente, algo especialmente relevante en un contexto en el que muchas librerías tradicionales desaparecían o eran absorbidas por grandes cadenas. Su participación en eventos como la Feria Internacional del Libro de Turín reforzó aún más su papel dentro del panorama cultural europeo.

Uno de los cambios más significativos en su historia reciente tuvo lugar en 2021, cuando la librería se trasladó a la Galería Subalpina, una elegante galería del siglo XIX situada en pleno centro histórico. Este traslado no fue casual, sino que respondió a varias razones. Por un lado, la necesidad de adaptarse a los nuevos hábitos de consumo y a los retos del mundo digital, creando un espacio más atractivo y funcional. Por otro, la voluntad de reforzar su visibilidad y su conexión con el flujo cultural y turístico de la ciudad.

El nuevo local supuso una renovación importante: se diseñó como un espacio más moderno, luminoso y abierto, que combina la tradición librera con elementos contemporáneos. Además, incorporó un pequeño café literario, lo que refuerza la idea de la librería como lugar de encuentro y no solo de compra. Este cambio marcó una nueva etapa en su historia, demostrando su capacidad de reinventarse sin perder su identidad.

En cuanto a sus características actuales, la Librería Luxemburg sigue destacando por su amplio catálogo internacional, con libros en varios idiomas y secciones especializadas, como la dedicada a la cultura judía. Este enfoque la mantiene fiel a su espíritu original, al tiempo que responde a las demandas de un público cada vez más diverso.

Como curiosidad, cabe señalar que la librería ha sido reconocida en diversas ocasiones como una de las mejores del mundo, lo que confirma su relevancia más allá del ámbito local. También resulta significativo que, tras más de 150 años de historia, continúe siendo un negocio independiente, algo cada vez menos común en el panorama editorial.

Via Cesare Battisti, 11/D
10123 Torino TO, Italia
 

miércoles, 25 de junio de 2014

Trayecto Igualada - Eslovenia

Partimos por otra ruta que nos permite múltiples destinos. En este caso la utilizamos para dirigirnos a Eslovenia, pero nos servirá igualmente para poner rumbo a Dolomitas, Austria, etc.

Partimos de Igualada rumbo Manresa por la vía rápida C15, con el objetivo de enlazar con otra vía rápida, la C25, la cual nos conducirá hasta Girona pasando por Vic. En Girona recorreremos unos pocos km por la autovía A2, y a la altura de Fornells de la Selva, nos incorporaremos en la autopista de pago AP7. Al ser este tramo circunvalación de Girona, disfrutaremos todavía unos km de gratuidad, pero pasada la capital, encontraremos la barrera de peaje que delimita el tramo de pago hasta la población fronteriza de la Jonquera. Entramos en territorio francés, y en la población de Le Bolou encontramos la barrera de peaje donde cogeremos el ticket que balizará nuestro punto de partida en las vías de pago francesas. No nos queda otra que avanzar por estas rápidas pero densas vías de pago para atravesar el territorio francés. Nuestro rumbo será por la A9 dirección Narbonne, Montpellier y Nimes. Llegados a esta población, cogeremos el desvío hacia la autopista A54, hasta Aix-en-Provence, donde de nuevo nos desviaremos y iniciaremos un particular enlace para entrar a Italia por carreteras nacionales y evitando la ruta costera que pasa por Mónaco y su tedios autopista de múltiples viaductos y túneles la cual sufre siempre un denso tráfico y donde la circulación acaba siendo bastante agobiante.

Desde Aix-en-Provence  cogeremos la autopista de pago A51 dirección Sisteon y Gap. Poco antes de llegar a ésta última población, a la altura de La Saulce, abandonaremos esta vía rápida  y conduciremos por vías convencionales D942 dirección Savines-le-Lac y Lambrun, teniendo que incorporarnos a la N94 poco antes de llegar a estas últimas poblaciones.

Desde aquí empieza una incesante y larga subida por un puerto de montaña que nos conducirá a su paso por Briançon hasta la frontera italiana por el puerto de Montgenèvre. Ya en territorio italiano, un descenso hasta Oix, donde nos incorporaremos a la autopista de pago E70 dirección Turín. Llegada a esta importante capital, la circunvalación, como muchas otras, es gratuita. Deberemos seguir las instrucciones para coger la autopista A4 dirección Milán, la cual ya no abandonaremos a su paso por las ciudades de Bérgamo, Verona y Padua, aunque cambie de denominación a la E70. Seguiremos por esta via rodeando Venecia hasta alcanzar Villese, poco antes de llegar a Mofalcone, donde deberemos decidir si queremos seguir por la E70 para entrar a Eslovenia por la costa o bien desviarnos por la A34 para entrar a Eslovenia dirección Ljubljana por el interior.

A tener muy en cuenta que en Eslovenia no hay barreras de peaje, y el pago para el uso de las vías rápidas se hace mediante la fórmula de Viñeta. Es por ello que poco antes de entrar en territorio esloveno, ya encontraremos en las áreas de servicio la posibilidad de comprar las viñetas en sus diferentes formatos, que varían por tipología de vehículo y por el tiempo de vigencia. Las hay de 1 día, 1 semana, 1 mes y hasta anuales.

 

ACTUALIZACIÓN DE CONTENIDOS: A fecha 1 de Septiembre del 2021, se han liberado los peajes de la autopista del mediterráneo AP7, con lo que lo descrito en la variante de Manresa-Vic Girona por la C5 y el eje transversal ya no tiene sentido, pues es mucho más rápida y con menos puertos de montaña la ruta natural por la A2 hasta el Papiol y el posterior enlace a la AP7 hasta Girona. A partir de aquí, las instrucciones serán las mismas, beneficiándonos de la gratuidad de la autopista desde Girona hasta la Jonquera.


sábado, 7 de abril de 2012

Roma

Los planes iniciales para ésta Semana Santa eran recorrer con la autocaravana la costa cantábrica, pero un año más, y ya van tres, surgieron cambios sobre la marcha. Todo surgió a raíz de una propuesta que nos hicieron en una de las conferencias de viajes que realizan en una agencia de viajes: una escapada a Roma. Ya llevábamos tiempo queriendo hacerla, pero el coste que se derivaba para una escapada de un par de días siempre nos echaba atrás. En ésta ocasión el precio parecía interesante, y al ser en Semana Santa, podíamos alargarlo varios días más. Empezamos a madurar la idea. Se lo propusimos a la yaya Maria por si quería hacerle un regalo sorpresa al yayo Pepe, pues por acontecimientos familiares últimamente no han podido o querido viajar tanto como les hubiera gustado. Sin dudarlo la yaya accedió y lo dejó todo en nuestras manos. Una vez decididas las fechas y adquiridos los billetes de avión, se presentó mi talón de aquiles a la hora de preparar un viaje sin autocaravana: encontrar alojamiento. En esta ocasión con el reto de que fuera económico, pudiera gustarnos tanto a nosotros como a nuestros padres y fuera práctico para ir con los peques. Y todavía me faltaba un hándicap más: visitar Roma en Semana Santa se antoja toda una odisea conseguir alojamiento con solo un mes de antelación. Costó muchísimo decidirme por uno, y una vez conseguido, no lo acabé de ver claro, aunque mis intentos de anular la reserva fueron en vano. En fin, la decisión ya estaba tomada, así que a ver que nos deparaba. A medida que se acercaba el día de partir íbamos ultimando los detalles de los preparativos. Como siempre, yo me encargaba de documentarme de las visitas turísticas.

Sábado, 7 de Abril
Por fin llega el gran día. El vuelo sale pronto, con lo que tenemos que salir de casa pasadas las 5 de la mañana. Confiábamos que los peques seguían durmiendo en el trayecto hasta el aeropuerto. Ingenuos. Con la emoción de su primero vuelo en avión y que les acompañaran los abuelo se pasaron toda la mañana hablando sin parar.
Aparcamos el coche en un hotel próximo al aeropuerto. Un servicio exquisito, y en pocos minutos un autobús nos lleva hasta la terminal del aeropuerto. La emoción invade a los pequeños y a los no tan pequeños. Facturamos y nos toca una pateada del copón hasta la puerta de embarque. No sabría explicar en qué, pero se nota que no somos usuarios asiduos dl aeropuerto. Nos emocionamos con cualquier cosa que se cruza a nuestro paso.
Entramos al avión y nos situamos en los asientos asignados. Estamos todos juntos. Los nervios de la emoción invaden a Joan y María, que no paran de hacer preguntas y mirar por la ventana. Llega el momento más esperado. Despegue del avión. La tensión que tienen hace que se tranquilicen un poco, pero enseguida vuelven a soltarse. Durante el trayecto disfrutamos de un bonito amanecer. Estamos acercándonos a Fiumincino, con lo que toca volver a ponerse los cinturones de seguridad. Aterrizamos y embriagados de la emoción, salimos disparados a buscar las maletas. Joan y Maria gritan de emoción al verlas aparecer. Una vez salimos del aeropuerto, nos dirigimos a buscar el autobús que nos debe llevar hasta Termini, ya en Roma. Llevamos la reserva ya hecha desde casa, y menos mal. Nos saltamos una cola de más de cien personas y subimos al primer autobús, sin tener que esperar ni un minuto. Llegamos a Roma, y mi primera impresión es de caos circulatorio. Pero un caos controlado. Una de las dificultades más grandes que me he encontrado en este viaje es la de tratar de buscar algo llevando tras de mi a tanta gente, con lo que te dificulta si cabe más la capacidad de improvisación. Tardamos un rato hasta encontrar el autobús que nos debe llevar hasta el apartamento. Como buenos turistas, hacemos gala de la fama que en Roma nadie paga en el autobús (aunque después de la experiencia recomiendo no abusar, porque por poco nos sale cara la broma).
No tenemos muy claro en que parada bajar, y al grito de Susana, salimos todos del autobús sin saber muy bien si es aquí la parada. Como siempre, la ha clavado. Llegamos al apartamento. Alessandro nos recibe cordialmente. Las habitaciones son confortables. Finalmente nos ofrecen dos habitaciones de matrimonio con lavabo interior. Conocemos a su hija, que casualmente se llama Maria. En el piso estaremos alojados nosotros, una pareja inglesa y los propios anfitriones. Ponen a nuestra disposición la cocina para lo que podamos necesitar. No perdemos mucho tiempo en las presentaciones. Dejamos los bártulos y nos dirigimos a conquistar Roma.
Destacar que en Roma hay varias cosas que han sido una tónica repetitiva en algunas dosis de cansina: ruina, muchas ruinas; gente, mucha gente; vendedores de paraguas o muñecos de goma que no paran de tirar al suelo para que veamos asombrados como recuperan la forma una y otra vez; otros tantos ataviados con cámaras polaroid intentando colarte una foto; nos hemos pegado unos artones a patear que dan miedo y las peleas de los peques por el cochecito, brazos de los adultos o subir a los hombros.
Nuestro primer objetivo es la Plaza Spagna. Entramos por la parte alta, donde hay un mercadillo de lienzos. En esta ocasión no estamos por la labor de dejarnos seducir por uno (cosa que hacemos en muchos de los viajes al extranjero, y que finalmente acabaríamos sucumbiendo).
Empezamos a sufrir en nuestras carnes lo que significa escoger Semana Santa para visitar Roma: gente por todos lados. Va siendo hora de comer, y es el momento del protagonismo del abuelo Pepe y la Susana, pues son los encargados de la ruta gastronómica. Debo reconocer que en este aspecto soy más partidario de comer tipo bocatas o pitzzas rápidas, pues son muchos días, y el presupuesto en comidas se puede acabar disparando, como acabó pasando. Pero como dice Susana, a Roma solo iremos una vez, y ya que vamos, pos lo hacemos bien.
En el tema de comidas hay gustos para todos. Yo considero que he comido muy bien, en sitios caros y en otros que no lo eran, pero en general bien. Sin embargo el Pepe ha vuelto con la sensación que no ha disfrutado con uno de sus mayores placeres, al igual que la Maria. La Susana tampoco ha comido mal, pero no tira cohetes de la comida italiana. En lo que si estamos todos de acuerdo en que los helados están de muerte,,, ah y que la abuela no puede pedirse una ensalada para ella sola, que la tiene que poner en medio para compartir, por orden y mando de Maria. Una cosa que también nos ha sorprendido a Susana y a mí ha sido una actitud un poco rebelde de Joan y Maria en el momento de sentarse en la mesa, cosa que en los múltiples viajes que hemos hecho no habíamos apreciado. Supongo que la emoción de la presencia de los abuelos (junto con unas pequeñas dosis de permisividad por parte de todos han ayudado).












El sábado por la tarde lo dedicamos a hacer una ruta por el centro, visitando las zonas más conocidas, y por extensión, concurridas.












En Piazza Novo nos cae un chaparrón que sofocamos refugiados en una iglesia (Roma es la capital con más iglesias por núm. de habitantes), seguimos Campo di Fiori, el majestuoso Panteon, cuyo interior alberga una construcción que su envejecido exterior no aparenta; y acabamos con Fontana di Trevi, donde pasamos un rato divertido haciendo honor a la tradición que dice que hay que tirar una moneda a la fuente de espaldas, con la mano der. Pasándola por encima del hombro izq.
Llegamos al apartamento exhaustos de la jornada. Un descanso, salimos a cenar algo rápido, y caemos rendido en nuestros aposentos.

Domingo, 8 de Abril
A la mañana siguiente, el anfitrión nos homenajea con un almuerzo que, todavía hoy, se nos pone la piel de gallina cada vez que lo recordamos: fruta pelada y troceada; leche; café; galletas, dulce y pasteles artesanales; pastas de pastelería; cereales; tostadas … Un manjar para almorzar como no recordábamos. El único pero era la inquietante presencia del gatito que traía inquietos a Joan y Maria.
Hoy nos toca abordar la zona del Colisseo. No va a ser fácil, pues si ayer encontremos gente, hoy ya es de escándalo. Empiezo a informarme para conseguir entradas al Colisseo y Palantino. La cantidad de colas a soportar es increíble, y yendo con los peques y el sol que está cayendo, para mi desilusión, antoja imposible la visita a estos monumentos. En un arrebato de cambiar la situación negativa que nos invade, Susana y Pepe deciden de preguntar para montar en carros de caballo. Yo no estoy muy de acuerdo en pagar 40€ para dar una vuelta en caballo, pero no tardaremos mucho rato en desestimar la propuesta. La culpa la tienen los 100€ que nos quieren sablear por 40 minutos. Ja!!!
















Tengo la sensación de que estamos gastando la mañana en dar vueltas tontamente si haber hecho ninguna visita. En mi ánimo ronda una desilusión. Y cuando más me ahoga el sentimiento de que no podremos ver el Colisseo, sin darme cuenta, se nos presenta la salvación. Un chico joven, como muchos otros que hay por la zona del Colisseo, se nos acerca para ofrecernos billetes de un Touroperador con visitas al Colisseo y Palantino para grupos, pero al ver que somos españoles, desiste en el intento (por lo visto estaba cerrando grupos en inglés). Corremos tras él y le sugerimos si no tiene algún compañero que esté gestionando algún grupo español. Tras varios minutos de gestiones y llamadas, localiza uno grupo. El compañero, de habla española se desvive en todo momento por conseguirnos entradas. Después de 10 min de gestiones, nos comunica que le ha sido imposible entrarnos. Cono la desilusión más acentuada si cabe, por lo cerca que hemos estado, empezamos a trazar los planes del día. Cuando estamos a punto de abandonar la zona del coliseo, nos aborda el chico diciéndonos que podemos entrar ahora mismo, sin colas, con entradas y guía turística al Colisseo y posteriormente al Palantino y Foro Romano. No hemos acabado de asimilarlo cuando ya nos encontramos en el interior del descomunal monumento. Esta vez la suerte nos ha sonreído de cara. La visita es muy amena y entretenida.
A la salida, disponemos de un pequeño descanso y posteriormente nos dirigimos a toda prisa al Foro Romano. Esta otra visita, debido a las prisas con la que la realizamos se nos hace más pesada (además del calor que soportábamos a la una del mediodía). Si hubiéramos optado por hacerla a nuestro aire, seguramente lo hubiéramos disfrutado más.
Acabamos con la visita relámpago del Palantino y el Foro Romano y nos sentamos a comer unos improvisados bocadillos a precio de oro. Realmente estamos bastante agotados de la mañana, y sería muy recomendable una pausa en forma de siesta en el apartamento, pero la pereza de desplazarnos hasta allí para luego volver a salir nos hace decidirnos por descansar en esta zona peatonal para acto seguido retomar la marcha. Una cosa que también hemos echado muy en falta estos días son los parques para el disfrute y desahogo de los pequeños. Ni uno solo en todo el centro de Roma.


Pues eso, ni cortos ni perezosos, proseguimos nuestro camino por un agradable paseo de la Vía del Foro Romano, hasta el Monumento Vittorio Manuele, un imponente palacio de piedra de color blanca que es de lo más bonito que podemos haber visto por Roma.


El día se está empezando a tapar, y ante el cansancio acumulado, los responsables gastronómicos proponen hacer parada en una heladería, aunque yo más bien lo llamaría un sacacuartos. Resulta que para poder sentarte a comer un helado en su comedor, solamente te sirven helados a partir de un cierto importe, sino no te dejan. Una vez finalizado, y viendo que el cielo amenaza lluvias, decidimos regresar al apartamento. Llegar a coger el autobús adecuado se nos antoja una odisea, pues todos los que pasan están llenos hasta la bandera. Finalmente optamos por un trayecto alternativo, que nos permite llegar al destino sin más contratiempos.
Una siesta reparadora y una posterior cena cerca del apartamento dan por finalizada la jornada. Bueno, de hecho no del todo. Los abuelos nos ofrecen la condicional. Se quedan con los peques mientras nosotros podemos ir a dar una vuelta por Roma una vez caída la noche. La verdad es que los peques están encantados con la habitación de los abuelos, y no paran de jugar y saltar en la cama, hasta caer rendidos. Por nuestra parte, tras un agradable paseo, llegaos a Piazza Spagna. Deben ser las 10 de la noche, y la verdad que nos sorprende verla con tan poca animación. Seguimos caminando hacia Fontana di Trevi. Aquí el ambiente es más animado. Gastamos el tiempo de saborear un helado en compañía de uno de los monumentos más representativos de la ciudad eterna, y acto seguido, retomamos el camino de vuelta al apartamento, esta vez en autobús, que las fuerzas ya andan un poquito más justas.

Lunes, 9 de abril
Nos levantamos tarde. Llevamos dos jornadas agotadoras, y como no hacemos descanso al mediodía, tampoco conviene madrugar mucho para dosificar fuerzas. Y los días en Roma no pueden empezar mejor, con unos almuerzos de película. El objetivo de hoy es Ciudad del Vaticano. Por los pelos, cogemos a la carrera el autobús 86 que nos conducirá a Termini para enlazar con el metro. Nada más sentarnos y relajarnos por la carrera, denoto que a Susana se le está descomponiendo la cara. Cuál es mi sorpresa al levantar la mirada que al lado de mi padre hay un revisor verificando los billetes a un pasajero. Nada más girar la mirada, veo que tras mi madre hay otro revisor controlando más billetes…. nos va a caer la del pulpo. El subidón de adrenalina está más que justificado por no tener ninguno de nosotros billete alguno. En medio de la excitación, oigo una campana de fondo…. Bingo, parada del autobús. Ante el desconcierto de mis padres y de los niños, Susana y yo abrimos las puertas y obligamos a salir corriendo del autobús. El trayecto ha sido en total de uno doscientos metros, corto pero intenso. Ya han pasado más de diez minutos desde nuestro desencuentro, y todavía me tiemblan las rodillas.
La llegada a Ciudad Vaticano, como era de esperar nos depara una aglomeración de gente importante. No entra en nuestros planes hacer la cola para entrar a los museos y Capilla Sixtina. Tras disfrutar un rato de esta emblemática zona, nos dirigimos hacia Castillo de Sant Angelo. Toca ir buscando algún sitio para comer. Nos acercamos a Campo di Fiori, pero en el día de hoy se antoja difícil encontrar algo que reúna las tres B: bueno, bonito y barato. Finalmente encontramos una terraza en la que estamos cómodos, y comemos relativamente bien, aunque siempre quedará recordado el lugar por la Grappa que el gentil camarero ofreció al abuelo y este aceptó gratamente creyendo que se trataba de una degustación… si, si, una degustación remunerada a precio de oro. Por lo que paguemos casi podíamos haber comprado la botella entera.


Aprovechamos la tarde para hacer algunas compras en Campo de Fiori. Hay "bambina", como le han brillado los ojos al comerciante cuando le has dicho que te cobrara un paquete de pasta en forma de pene.
La tarde nos deparará una sorpresa más. Nos dirigimos al barrio de Trastevere, una zona más tranquila y bohémica al otro lado del rió Tevere. El ambiente que se respira es muy acogedor y agradable. Me gusta mucho esta zona, y dispone de múltiples rincones con encanto para inmortalizar con la cámara. De camino de vuelta, volvemos a cruzar el rio Tevere por la isla Tiberina, donde finalmente Susana y yo caemos en el deseo de comprar unos pequeños lienzos para casa con la representación de los monumentos más emblemáticos de Roma.
El paseo prosigue por Piazza del Campidoglio, donde se encuentra el Ayuntamiento y una representación del a estatua de Rómulo y Remo alimentados por la loba. Acabamos en la vía romana, para dirigirnos hasta el Colisseo, donde nos dejaos caer en los alrededores para descansar y tomar el camino de regreso hacia el apartamento, esta vez sí, comprando los correspondiente billetes. Por hoy ya hemos corrido bastante.

Martes, 10 de abril
El sentimiento esta mañana ya es diferente al de las otras. En nuestros cuerpos pesa el cansancio acumulado, y en nuestra mente el sentimiento de que hoy volvemos de regreso a casa. Recogemos todo y nos disponemos a gastar la mañana dando una pequeña vuelta por la zona de la Catedral de Sant Maggiore.
Disfrutamos de un mercado callejero, y algún centro comercial, pero en nuestros sentimientos están las ganas de volver para casa, por lo que dejamos que vayan cayendo las horas. Después de comer, nos acercamos al apartamento a por las maletas, y con una hora de antelación, nos acercamos a la estación de autobuses.
Supongo que el día estaba siendo demasiado relajado, por lo que a partir de este momento, las emociones volvieron a flor de piel. En la parada del autobús, la paciencia se iba acabando al ver pasar incesantemente autobuses hacia el aeropuerto, pero ninguno correspondía con el nuestro, y eso que teníamos reserva previa (esta vez no fue tan rodado como en la llegada a Roma). Finalmente llega, y con muchas dificultades, que por momentos dio la impresión que hasta a más de uno le iba la vida, conseguimos cargar maletas y sentarnos en nuestros asientos.
De camino al aeropuerto, recuperábamos la tranquilidad alterada por momentos en la terminal de autobuses. Nada más lejos de la realidad, porque una vez en el aeropuerto, ésta se desvaneció. Facturamos muy rápido y tranquilamente, pero en esta ocasión el problema lo encontramos en el control de aduanas. Unas largas e interminables colas, junto con el cansancio de todos, los pequeños en mayor medida, y que se va acercando la hora de embarque en la cola de aduana. Realmente el momento del control de aduana resulta caótico, en parte motivado por los nervios que llevamos. Cabe decir que el trato por parte de los policías, y al ver que vamos con los pequeños, es bastante correcto.
Una vez superado este escollo, salimos corriendo para la puerta de embarque. Por si no tuviéramos bastante, la puerta la cambian y no logramos encontrar la correcta. Finalmente conseguimos encontrarla y directos que vamos para dentro del avión. Intentamos calmarnos poco a poco. En esta ocasión no estamos todos juntos, y el avión va a tope. Durante el viaje de vuelta, Maria cae rendida, mientras que Joan parece estar un poco más inquieto.
En medio del vuelo, y ante la necesidad imperante de evacuar de Joan, pedimos permiso a las azafatas para que nos abran el lavabo. Nos indican que ya está abierto, cosa que no es cierta. Dado que tras 10 min de espera Joan ya no aguanta más, y las azafatas no están por la labor de venir a atendernos, decidimos coger una botella de agua y evacuar allí mismo. De película la cara de la bonita azafata cuando le hago entrega de la botella para que haga con ella lo que crea más conveniente.
Llegamos a Barcelona en la hora prevista. Cogemos el equipaje y nos dirigimos al hotel donde tenemos el coche aparcado.
El viaje realmente ha sido intenso y agotador. Roma no es una ciudad excesivamente preparada para viajar con niños, pero nos llevamos un buen recuerdo y muchas anécdotas para contar.
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