A
pocos minutos caminando del casco histórico de Cracovia se encuentra un lugar
que, a primera vista, puede parecer un mercado más. Sin embargo, Stary Kleparz
es mucho más que un conjunto de puestos de frutas, verduras y productos
locales. Es uno de esos rincones donde todavía se puede observar el día a día
de los habitantes de la ciudad y descubrir una Cracovia mucho más auténtica,
alejada de los lugares más turísticos.
Stary
Kleparz se encuentra al norte del casco antiguo, muy cerca de la Barbacana y de
Planty. De hecho, basta con caminar unos minutos desde la Plaza del Mercado
para encontrarnos con un ambiente completamente diferente: puestos llenos de
color, vendedores ofreciendo sus productos, vecinos haciendo la compra y aromas
que cambian según la época del año.
Una
de las grandes curiosidades de Stary Kleparz es precisamente su antigüedad. El
mercado está relacionado con el antiguo asentamiento de Kleparz, que durante
siglos fue una población independiente situada junto a Cracovia. El comercio en
esta zona tiene sus raíces en la Edad Media y, en 1366, el rey Casimiro III
concedió a Kleparz derechos de ciudad y privilegios comerciales. Con el paso de
los siglos, Kleparz terminó incorporándose a Cracovia, pero su tradición
comercial permaneció. En el siglo XIX, la antigua plaza se dividió en dos
espacios: la parte oriental se convirtió en la actual Plaza Matejko, mientras
que la zona occidental conservó su función comercial y dio lugar al Stary
Kleparz que conocemos hoy.
Una
de las mejores cosas del mercado es que no existe una única temporada para
visitarlo. Cada época del año tiene sus propios colores, olores y productos.
En
los puestos podemos encontrar frutas y verduras frescas, quesos, productos
lácteos, carnes, embutidos, pescado, pan, especias, hierbas aromáticas y
flores. Muchos de estos productos proceden de agricultores y productores de la
región. También hay productos de otros lugares del mundo, por lo que junto a
alimentos típicamente polacos podemos encontrarnos con frutas exóticas y
productos mucho menos habituales.
Uno
de los productos que merece la pena buscar es el oscypek, un queso ahumado
tradicional elaborado con leche de oveja y originario de la región de los
montes Tatra. También podemos encontrar diferentes tipos de embutidos y panes
polacos.
Y
si visitamos el mercado durante el otoño, la experiencia cambia por completo. Los
puestos se llenan de setas silvestres, entre ellas rebozuelos y boletus, además
de otros productos propios de la temporada. En primavera aparecen verduras y
hierbas frescas, mientras que durante el verano las frutas llenan los puestos
de color.



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