jueves, 6 de agosto de 2026

Librería Empik

Cracovia - Polonia

En pleno Rynek Główny, la inmensa Plaza del Mercado que desde hace siglos constituye el corazón de la ciudad, se encuentra la librería Empik, en el número 23; una de las grandes cadenas culturales de Polonia. Desde fuera, con sus escaparates y su aspecto contemporáneo, podría pasar desapercibida entre los edificios históricos de la plaza. Pero basta conocer un poco la historia de esta dirección para comprender que estamos ante un lugar muy especial.

Su historia se remonta a 1610, cuando Franciszek Jakub Mercenich, originario de Colonia, abrió su librería en este lugar. El dato resulta especialmente llamativo si se tiene en cuenta que estamos hablando de una época en la que los libros eran objetos mucho más escasos y caros que en la actualidad.

Durante los siglos siguientes, el local fue cambiando de propietarios y de funciones. Sin embargo, la actividad librera acabaría convirtiendo este número del Rynek en una referencia para la vida cultural de la ciudad.

Uno de los nombres fundamentales de esta historia es Gebethner i Wolff, una de las grandes empresas editoriales y libreras de Polonia. Su establecimiento en Cracovia llegó a adquirir tal importancia que durante décadas el local fue conocido sencillamente como la librería Gebethner.

No era únicamente un comercio. Era un punto de encuentro para lectores, escritores e intelectuales y uno de los lugares donde se podía acceder a buena parte de la producción editorial polaca.

La importancia cultural del establecimiento llegó hasta tal punto que el escritor mexicano Carlos Fuentes, durante una visita a Cracovia, lo definió como una “catedral del libro”.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el establecimiento dejó de funcionar como librería polaca y pasó a manos alemanas. Después de la guerra, la actividad librera regresó al local, aunque el sistema editorial y comercial polaco había cambiado por completo.

En la época comunista, la librería pasó a formar parte de Dom Książki, la red estatal de distribución de libros. Más adelante, ya después de la caída del comunismo, el establecimiento fue ocupado por Matras, otra importante cadena de librerías polaca.

Matras permaneció en el local hasta 2017. Después de varios años de transformaciones, llegó Empik.


El origen de Empik: mucho más que una cadena de librerías

La historia de Empik merece también una mención aparte. La empresa actual procede de los antiguos Kluby Międzynarodowej Prasy i Książki, conocidos como KMPiK, una red de establecimientos culturales que comenzó a desarrollarse en la Polonia de la posguerra. Los KMPiK no eran exactamente librerías como las conocemos hoy. Eran una mezcla de librería, quiosco internacional, sala de lectura, cafetería y centro cultural. Su importancia fue especialmente grande durante la época comunista. En un país sometido a fuertes restricciones sobre la circulación de información, estos establecimientos ofrecían acceso a prensa y publicaciones extranjeras y se convirtieron en lugares donde se podía tener contacto con idiomas, culturas e ideas procedentes de otros países. También acogían exposiciones, encuentros con escritores, conciertos y cursos de idiomas. De ahí que muchas personas los recuerden como una auténtica “ventana al mundo”.

La transformación de aquellos antiguos KMPiK en el actual Empik explica por qué la marca sigue teniendo en Polonia una relación que va mucho más allá de la venta de libros.

La librería consta de tres secciones. La primera es un espacio de venta: altas estanterías repletas de libros y cajas. Pero tras atravesar el pasillo, también lleno de literatura, el lector se transporta al mundo literario. Hay dos salas de lectura: una que lleva el nombre de Wisława Szymborska y la otra, el de Czesław Miłosz. No son nombres escogidos al azar. Szymborska vivió buena parte de su vida en Cracovia y convirtió la ciudad en uno de los escenarios fundamentales de su vida literaria. Miłosz, aunque nacido en la actual Lituania, también mantuvo una relación profunda con Cracovia y terminó viviendo allí durante sus últimos años. Ambos fueron galardonados con el Premio Nobel de Literatura: Szymborska en 1996 y Miłosz en 1980.

Las salas que llevan sus nombres funcionan casi como pequeñas habitaciones dedicadas a la memoria. Hay fotografías, libros y objetos relacionados con los escritores, pero también una sensación diferente a la de una librería convencional: aquí se invita al visitante a detenerse, sentarse, mirar y leer.

Y eso resulta especialmente apropiado en una ciudad que pertenece a la red de Ciudades de la Literatura de la UNESCO.

Una de las particularidades más llamativas del espacio son también sus enormes murales. Con unos 30 metros de longitud, representan a más de treinta escritores y escritoras relacionados con la ciudad. La intención es bastante clara: convertir una visita a la librería en un recorrido por la historia literaria de Cracovia.

 

www.empik.com
Rynek Główny 23
31-008 Cracovia - Polonia

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